Un punto de encuentro para aquellos que sufren cualquier forma de dolor crónico en su propio cuerpo y para quienes lo sufren como pareja, familiares, amigos o personal médico y sanitario. Un lugar abierto a quien desee exponer su caso o estudios o consultar sus dudas o realizar encuestas específicas o desahogarse… cómo y cuándo se quiera.

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martes, 20 de abril de 2010

EFFENTORA: NUEVO MEDICAMENTO PARA RESCATE

Como el dolor sigue en aumento y no puedo ir a la unidad de dolor -me cae demasiado lejos; no es  la que me corresponde pero tengo una amiga allí, así que dependo de otros y el dolor del quiste añadido hace que no pueda sentarme apenas tiempo: debo regresar a la que me corresponde por ubicación geográfica y, así, cuando me extirpen el quiste, podré acudir en autobús-, le solicito al médico que sea él quien incremente la 'potencia' de los parches de fentanilo. Al principio, parecía que no iba acceder, razonando que debía solicitárselo a la unidad de dolor. Empero, cuando le hice saber mi situación respecto a la movilidad, sin hablar ni asentir con la cabeza, extrajo una carpeta publicitaria, la leyó y, al cabo, me comunicó que me iba a recetar fentanilo en comprimidos bucales.
Me explicó entonces que se utilizaba para irrupciones bruscas de dolor -de rescate, le dije, característica que había leído desde mi posición- y me dio las instrucciones de frecuencias, posología y aplicación. Esto es: uno por la mañana y otro por la noche -que son los momentos de repunte-, más los que precisara en cualquier momento. Me indicó que debía colocar el comprimido bajo la boca y que...: le interrumpí para informarle que ya había tomado varios de ese tipo. No me dijo el nombre del medicamento si bien yo lo había visto en el documento publicitario.
Se trata de EFFENTORA del que leí también -está claro que puedo leer situado más allá de la cabecera de los textos, como muchas otras personas- que se prescribe para pacientes afectados de cáncer. Expidió la receta y rellenó el permiso complementario para estupefacientes. La cantidad EFFENTORA 200 microgramos/hora, en cajas de 28 comprimidos bucales. Se coloca bajo la lengua o entre las encía de las muelas y la mejilla.



Me interesó que se indique concretamente que es para irrupciones de dolor crónico en enfermos de cáncer que ya estén en tratamiento crónico con parches de fentanilo. Leo en casa el prospecto y no se refiere a otros afectados de dolor crónico. Extraño, pues en muchos casos se dan procesos repentinos de dolor y se precisan rescates. Indago en internet y veo que en  los documentos de la Agencia Europea del Medicamento -adjunto este enlace al más completo- también se circunscribe a ese supuesto. Considero que es realmente absurdo ya que funciona -en mi caso- o no tiene por qué no hacerlo, siendo fentanilo, en muchas tipologías de dolor crónico.
En fin, misterios... Si acaso, necesitaría de la presentación 400 microgramos/hora, pues así aumentaría el periodo de vida de los 28 comprimidos. Creo que es una buena fórmula, ya que es de rápido efecto -al menos en sus efectos sobre los sentidos- y es bastante eficiente. Así que puede ser un sustitutivo del incremento de las dosis de los parches y, si lo creéis necesario, podríais hablarlo con vuestro especialista.
Respecto al misterio que conlleva, os tendré informado en el caso de que dé con alguna explicación.



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Dolor crónico por problemas de espalda o columna, fibromialgia, esclerosis múltiple, artritis, artrosis, migrañas, oncológicos. etc; así como los problemas vitales y psicológicos que sufre el paciente y sus cuidadores.
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miércoles, 25 de junio de 2008

CITA CON LA UNIDAD DEL DOLOR

Olvidé comentar que por fin me dierob cita para la Unidad del Dolor del Hospital Virgen del Rocío: 1 de septiembre.

Me la esperaba antes, pero supongo que el verano, con su actividad a la mirad de rendimiento.

Menos da una piedra...

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lunes, 24 de marzo de 2008

Expertos insisten en que el dolor en su conjunto debe ser atendido por el médico de familia en relación directa con las Unidades del Dolor

Expertos insisten en que el dolor en su conjunto debe ser atendido por el médico de familia en relación directa con las Unidades del Dolor (AZprensa)

Con objeto de mejorar la capacitación del médico de familia para valorar y tratar de manera eficaz y coordinada con los otros niveles de la atención sanitaria se han celebrado las III Jornadas Nacionales del Tratamiento del Dolor en A.P., a cargo de SEMERGEN y la SED

Santiago Compostela (10-3-08).-Los síndromes más prevalentes en las consultas de Atención Primaria son: el dolor crónico y depresión el neuropático, el oncológico, la artrosis, la fibromialgia, el dolor agudo, y las cefaleas. Y es que el tratamiento del dolor tiene una importancia creciente en el primer nivel asistencial. No en vano, un 40-60 por ciento de las consultas en A.P. lo son por este motivo, con una presentación temporal y de síndromes muy diversa.

Así se ha quedado expuesto en las III Jornadas Nacionales de Tratamiento del Dolor en Atención Primaria, dirigidas a médicos que desarrollan su labor asistencial en este ámbito y organizadas en Santiago de Compostela, por las Sociedad Españolas de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y del Dolor (SED).

“El abordaje integral del dolor entronca con la visión holista del médico de Atención Primaria, que aborda las patologías y en este sentido, el síntoma, desde una perspectiva biopsicosocial”, tal como ha explicado el doctor Julio Zarco, presidente de SEMERGEN.

El dolor, en sus múltiples facetas, desde su origen biológico, su vivencia psicológica y sus connotaciones sociales, deben ser atendidos por el médico de familia en relación directa con las Unidades del Dolor, tal como ha quedado puesto de manifiesto. “Esta simbiosis que se debe producir entre ambos profesionales facilitará un mejor manejo y una atención de mayor calidad del paciente con patología dolorosa. Por ello SEMERGEN, hace cuatro años, creó específicamente un Grupo de Atención al Manejo del Dolor, para poder dar respuesta desde un punto de vista de formación e investigación a este difícil síntoma”, como ha explicado el doctor Zarco.

Precisamente, en el marco de un convenio firmado en 2007 entre SEMERGEN y la SED “se encuadra la realización de estas III Jornadas de Atención y Manejo del Dolor, que son un éxito ya consolidado por ambas Sociedades y en la cual no sólo se desarrolla formación continuada en dicha área competencial, sino que, además, se prevé el desarrollo de proyectos de investigación conjunta para poder abordar y esclarecer algunas de las difíciles cuestiones que conllevan este síntoma”, tal como ha destacado. El presidente electo de la SED, el doctor Manuel A. Camba Rodríguez.

Mejorar la capacitación del médico
“SEMERGEN y SED, con objeto de propiciar la mejor formación de los profesionales de las ciencias de la salud y de facilitar la garantía social de su formación, establecieron una colaboración en el campo formativo e investigador, en los procesos de garantía de calidad profesional, para ello ambas sociedades tienen firmado un acuerdo marco de colaboración”, según ha señalado, por su parte, el doctor Emilio Blanco, coordinador y responsable del Grupo de Trabajo de Dolor en Atención Primaria de SEMERGEN.

El objetivo global de las jornadas es mejorar la capacitación del médico de familia para valorar y tratar de manera eficaz y coordinada con los otros niveles de la atención sanitaria los pacientes que presenten cualquier tipo de dolor.



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sábado, 8 de diciembre de 2007

DÍA DEL DOLOR: ENCUESTA SOBRE UNIDADES DEL DOLOR

Como dice el refrán se coje antes a un mentiroso que a un cojo. Esto va por la administración sanitaria española y sus incumplimientos respecto a lo firmado en la UE. A los datos me remito.
Y pienso que a más de uno habría que vestirle con el traje del dolor durante unos cuantos meses: seguro que cambiarían las tornas.

Expertos reclaman la implantación de un plan de Formación Continuada en diagnóstico y tratamiento del dolor para A.P.

Con motivo del Día del Dolor, la SED ha hecho pública la primera encuesta nacional sobre las Unidades del Dolor en España
AZprensa.com



El 60% de las unidades de dolor españolas no cuenta con soporte psicológico (GACETA MÉDICA. COM)




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sábado, 13 de octubre de 2007

EL DOLOR DE LA COLUMNA VERTEBRAL EN LOS PACIENTES MAYORES. UNO DE LOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES DE LAS UNIDADES DEL DOLOR CRONICO. ALTERNATIVAS A LA CIR

Recién salido del horno, casi, publicamos íntegramente el último artículovdel Dr. Robaina -el médico que me trata, en el que aborda el dolor crónico de espalda en ancianos

SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL DOLOR (SED)
Artículo de opinión.
Autor: , Dr. Francisco Javier Robaina Padrón (Unidad del Dolor Crónico y Neurocirugía Funcional )


El estudio recientemente presentado por la Sociedad Española del Dolor (SED) el “Día del Dolor” en Noviembre de 2005, demuestra la importancia que tiene el dolor lumbar en la población Española. El 80% de ella sufrirá dolor lumbar y ciática al menos una vez en la vida. Las recurrencias de estas dolencias afecta entre el 50 y el 80% de los pacientes que han tenido el primer episodio. Los costes totales en la sanidad pública asociados a este problema en España superan los 6.000 millones de euros al año. Los costes generales del tratamiento del dolor en España se acercan al 2% del producto interior bruto (PIB)

Estos cuadros dolorosos de origen degenerativo de los discos intervertebrales y articulaciones de la columna se presentan preferentemente entre los 30 y 50 años, en el periodo más productivo de la vida. No obstante, debido a las expectativas de vida cada vez mayores , en las Unidades del Dolor Crónico, cada vez son más los pacientes mayores de 65 años con lumbalgia y/o ciática persistente que buscan una solución médica o quirúrgica. La cirugía de la columna vertebral degenerativa tal y como se ha venido realizando estos últimos años está cambiando rápidamente y se adapta a las necesidades de la población de edad avanzada, que no puede ni quiera arriesgarse en operaciones de larga duración, extensas descompresiones y fijaciones y dudosa eficacia.

El dolor crónico en general es un trastorno que incide directamente en el bienestar y la calidad de vida de las personas que lo sufren. El 32% de los pacientes con dolor de columna persistente asocian una situación de depresión y el 35% experimentan ansiedad, por lo que es preciso tratar estos aspectos médicamente. Se afecta además el sueño, precisando un 40% de ellos hipnóticos para dormir ya que al 43,3% el dolor de la columna les despierta por las noches.

La importancia del dolor y su tratamiento en el paciente mayor queda reflejada en que organización internacional más importante en el campo del tratamiento del dolor como es la International Association for the Study of Pain (IASP) haya definido al 16 de Septiembre de 2006 como el día mundial contra el dolor en las personas mayores.

La Sociedad Española del Dolor (SED) promueve la creación y oficialización de las Unidades del Dolor en España para que estén disponibles en todos los hospitales (actualmente existen 90) de la red sanitaria pública.

Se debe fomentar la formación de los profesionales de la Asistencia Primaria en el tratamiento del dolor en general y el de columna en particular, ya que el 82% de los pacientes con dolor de columna es atendido por el médico de familia.

La SED en el año 2005, solicitó al Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas, la elaboración de un plan integral de atención al dolor con un nivel homogéneo en toda España.

Según datos obtenido en la encuesta nacional sobre el dolor realizada por la Sociedad Española del Dolor durante al año 2005, el dolor de espalda crónico representa en la sanidad pública en general un peregrinaje de al menos 3 años (Médico de cabecera-traumatólogo-atención primaria), tardando una media de 3,5 años antes de llegar a una unidad especializada en tratamiento del dolor.

En relación a los pacientes mayores de 60-70 años con estas dolencias de columna vertebral, debe destacarse, que la problemática laboral no es tan grave como en la población joven, ya que están la mayoría jubilados. Es el problema de la calidad de vida a estas edades lo que se ve afectado seriamente por el dolor de la columna. Las expectativas de vida han aumentado pero también lo han hecho los problemas derivados de la edad que afectan al aparato locomotor en general y a la columna en particular.

En las Unidades del Dolor Crónico, para los pacientes mayores con patología de columna vertebral, se dispone desde hace más de 10 años de un gran número de técnicas intervencionistas que se realizan con agujas, con un estricto control radiológico y con anestesia local, que pueden aliviar el dolor persistente en un porcentaje muy elevado de pacientes. Así, se dispone de la administración de esteroides sobre los nervios en el interior de de la columna, los bloqueos con radiofrecuencia de los nervios espinales y ganglios simpáticos, la radiofrecuencia del disco intervertebral, la radiofrecuencia del cono medular, las técnicas de neuromodulación mediante estimulaciones eléctricas transcutáneas , estimulación de los nervios periféricos y de la médula espinal, implante de neuroestimuladores, los test de inyección de morfina en la columna y los implantes permanentes de bombas multiprogramables de infusión continua de morfina en el espacio subaracnoideo. Igualmente, las técnicas endoscópicas como la epiduroscopia representa a un grupo de técnicas emergentes que se aplican cada vez más en las unidades del dolor de la sanidad pública para el alivio del dolor de columna vertebral .

Las técnicas de refuerzo de las vértebras mediante la inyección de cemento acrílico (vertebroplastia) bajo anestesia local resuelven gran cantidad de problemas de dolor persistente en casos de fracturas vertebrales espontáneas por osteoporosis sin tener que pasar por el quirófano tradicional.

Muchas de estas técnicas intervencionistas pueden y deben intentarse antes de la cirugía convencional de columna y son complementarias con las técnicas quirúrgicas minimamente invasivas que son otro aspecto importante del manejo actual del dolor de la columna degenerativa. Estás técnicas quirúrgicas minimamente invasivas aplicadas al manejo del dolor de la columna vertebral están emergiendo en múltiples países dado que existen sociedades científicas con más de 25 años de experiencia en este campo. Hay que intentar que el grupo de pacientes mayores con dolor de columna vertebral permanente utilicen la menor cantidad de fármacos analgésicos ya que en muchas ocasiones presentan enfermedades intercurrentes pudiéndose originar efectos adversos. Además, la morfina y análogos, administrados por vía oral o transcutánea, producen en algunos casos alteraciones cognitivas y metabólicas, además de nauseas, vómitos, picor en la piel y estreñimiento, por lo que no deben permanecer mucho tiempo con este tipo de fármacos. No obstante, en algunas ocasiones, la administración de opiáceos es la única alternativa para el control del dolor crónico en pacientes mayores por diferentes razones médicas.

Debe resaltarse el papel fundamental que tiene la Rehabilitación para aliviar el dolor de columna. Hoy en día, en Europa, es impensable operar a nadie de la columna vertebral salvo que exista una patología urgente (traumática, tumoral, infecciosa), sin haber realizado un programa completo de rehabilitación incluyendo por supuesto la rehabilitación acuática. Los Servicios de Rehabilitación ofrecen hoy una gran variedad de técnicas altamente eficaces para limitar el número de indicaciones quirúrgicas. No hay sino que mirar a los turistas que vienen desde hace muchos años a nuestras playas para ver cómo se encuentran físicamente muchos de ellos caminando durante horas con más de 70 y 80 años. Las piscinas climatizadas obran milagros. Todos los pueblos y barrios de las ciudades deberían contar con piscinas climatizadas donde “nuestros viejos” puedan flotar y hacer algo de ejercicio ya que “las medicinas” solas no consiguen el alivio deseado sin que los pacientes pongan alguna voluntad de su parte.

Huelga decir nuevamente que la estrategia de manejo del dolor de la columna es inicialmente conservadora, luego rehabilitadora, luego intervencionista, luego minimamemente invasiva y finalmente cirugía mayor, aunque ésta última, muy pronto, será innecesaria, dada la proyección que actualmente tiene la cirugía minimamente invasiva de columna vertebral.

Fdo. Dr. Francisco Javier Robaina Padrón Neurocirujano
Unidad del Dolor Crónico y Neurocirugía Funcional
Hospital Universitario de Gran Canaria “Dr. Negrín”





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domingo, 30 de septiembre de 2007

ENCUESTAS RECIENTES: DATOS ESTADÍSTICOS SOBRE EL DOLOR CRÓNICO

EL dolor crónico es uno de los síndromes más olvidados de los sistemas sanitarios nacionales. No es sólo una sensación personal de quienes lo sufrimos -extensible a la propia sociedad que nos rodea-, sino que los datos estadísticos y los informes profesionales de los médicos especializados en el dolor crónico tanto benigno como maligno.

Los datos que manejamos se refieren a España y Europa, pero pueden ser extrapolados a la mayoría de los países. A continuación presentamos un resumen de las encuestas e informes:

  • Más de cuatro millones y medio de españoles (el 12% de la población) padece dolor crónico.
  • la media europea: uno de cada cinco ciudadanos comunitarios sufre estas molestias, según la encuesta 'Pain in Europe', realizada en 16 países. Los nórdicos son los más afectados.
  • El dolor es el tema de salud que más preocupa a los españoles y, con todo, los galenos identifican múltiples deficiencias en su tratamiento. Muchos pacientes pasan de un especialista a otro sin obtener solución.
  • La mayoría de los españoles con dolor crónico no recibe tratamiento adecuado, según la primera Encuesta Europea del Dolor.
  • Más del 60% de los pacientes con dolor crónico no oncológico no tiene su dolor controlado.

  • Según la encuesta europea, basada en más de 14.000 entrevistas, afectados de todo el continente tienen quejas. El 40% opinaba que no estaba recibiendo un tratamiento adecuado de su dolor y el 38% no estaba satisfecho o sólo lo estaba un poco con su médico. Los pacientes creen que el galeno no considera el dolor como un problema y, de hecho, según el 12% su facultativo nunca ha medido la intensidad de sus molestias,
  • Una investigación realizada entre más de 500 pacientes con lumbalgia tratados en Unidades del Dolor españolas ilustra una de las causas del problema en nuestro país. Habían tardado unos 3,6 años en recibir tratamiento especializado en estos departamentos, pasando por múltiples especialidades. Los problemas más frecuentes eran la lumbalgia, ésta acompañada de ciática, protrusiones y hernias discales y artrosis.
  • El dolor crónico afecta a la calidad de vida y las relaciones familiares. El 69% considera que afecta a su calidad de vida, para el 58% repercute en sus relaciones familiares, un tercio sufre depresión y el 55% necesita asistencia a causa de sus molestias. Asimismo, la mayoría tiene problemas de sueño por culpa de su problema. Así, el 44% necesita hipnóticos para dormir y el 43% se despierta cada noche unas tres veces.
  • Los tratamientos no siempre son los más adecuados. Los fármacos más empleados (43% de los casos) son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). "Se utilizan los AINE en problemas degenerativos que no se producen por inflamación. De este modo no quitamos el dolor", comenta Manuel Rodríguez, presidente de la SED.
  • Fuentes autorizadas sitúan el coste total del dolor crónico para la sociedad en un nivel similar al producido por el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La magnitud epidémica del dolor crónico en términos de sufrimiento humano y costes económicos para la sociedad son bien conocidos en el campo de la Medicina del Dolor. Sin embargo, éstos no son realmente valorados por la comunidad biomédica, los directores de la política social de las Administraciones públicas y el público en general. De todas formas, el impacto del dolor crónico no se debe de considerar únicamente desde un punto de vista económico, ya que el dolor crónico incide de una forma grave sobre la calidad de vida de millones de personas aquejadas de dolor, y que sin un tratamiento adecuado estas personas son incapaces, a menudo, de trabajar e incluso de desempeñar los más sencillos cometidos.
  • Los médicos de atención primaria no están bien formados, recetan medicación inapropiada (antiinflamatorios) o analgésicos de baja incidencia en vez de aplicar analgésicos puros. Por ende los primeros producen problemas gastrointestinales, hepáticos y renales mientras que los efectos de los opioides apenas es ninguno al respecto. Se podría salvo en los casos difíciles, atajar el dolor casi inmediatamente en la atención primaria. Es decir, persiste el recelo hacia los tratamientos efectivos -por asociación a la drogadicción- y se subestima la incidencia del dolor pensando que el paciente miente o exagera, o simplemente el médico careced de la formación adecuada.
  • La mayoría de las unidades de dolor no son multidisciplinares, por lo que se trata el problema parcialmente -anastésicamente- y no psicológicamente ni terapeúticamente, por lo tanto no como un síndrome, como lo es en verdad, sino como un simple problema analgésico.
  • El número de unidades de dolor es escasísimo respecto a la población total y la afectada. La media de distancia entre el domiclio y la unidad es de 25 Km.
  • El dolor es una realidad filosóficamente imperfecta, pues admitimos su existencia cuando somos nosotros los que sufrimos o bien acreditamos lo que otros nos comunican. Desde un punto de vista objetivo, no tenemos medios que nos ayuden a confirmar el nivel del dolor que un paciente nos refiere. Como mucho, podemos llegar a entender la realidad del dolor en aquellos casos en los que una agresión o una lesión tisular lo hacen obvio.

FUENTES Y ENLACES:

SITUACIÓN ACTUAL DEL DOLOR EN ESPAÑA. VISIÓN DE LOS PROFESIONALES (SED)

MÁS DEL 60% DE LOS PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO NO ONCOLÓGICO NO TIENE SU DOLOR CONTROLADO


LA MAYORÍA DE LOS ESPAÑOLES CON DOLOR CRÓNICO NO RECIBE TRATAMIENTO ADECUADO, SEGÚN LA PRIMERA ENCUESTA EUROPEA DEL DOLOR

APUNTES. EL DOLOR CRÓNICO EN ESPAÑA (elmundo.es/salud/dolor)

EL DOLOR CRÓNICO AFECTA A LA CALIDAD DE VIDA Y A LAS RELACIONES FAMILIARES (elmundo.es/salud/dolor)


EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO DEL DOLOR CRÓNICO


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NUEVO ENLACE: UNA UNIDAD DEL DOLOR

El segundo enlace que nos remite Cathy nos acerca al mundo de una Unidad del Dolor multidisciplinar, donde podemos encontrar la metodología que se suele utilizar en un centro de estas características. En LA UNIDAD DEL DOLOR DEL INSTITUTO FERRÁN DE REUMATOLOGÍA nos presentan los Derechos del Paciente de Dolor Crónico, un Test de calidad de vida del paciente con dolor, Foro de Pacientes y múltiples indicaciones referentes a la exploración, diagnósticpo e intervención del y contra el dolor.

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jueves, 20 de septiembre de 2007

RELATO DE UN DÍA CON DOLOR CRÓNICO (vivir con dolor)

¿QUÉ SIGNIFICA DOLOR CRÓNICO?

La expresión "vivir con dolor crónico" conlleva muchos matices o aclaraciones, de las cuales los que son ajenos a él suelen interrogarnos y dudar, con lo que no solo vivimos con el peso del dolor sino también con el estigma de la sospecha.

Primero de todo, la pregunta típica, si te cogen en un día bueno es: "no te duele ahora, ¿no?" Y uno se cansa de tener que repetir siempre la misma respuesta: me duele todo el tiempo, las 24 horas del día. No les cabe en la cabeza ésa perpetuidad. Entonces, uno pretende explicarle que el dolor crónico se llama de esa manera precisamente por éso y que tenemos unos días buenos, unos menos buenos, otros regulares, otros malos y otros horribles. Pero no te dejan terminar, porque o cambian de tema o se escabullen con cualquier excusa.

Esta ee la segunda sospecha o prejuicio, salen huyendo porque no quieren estar cerca de un enfermo. Y no un enfermo al uso, más bien uno que no le gusta trabajar y que todo es puro cuento y les parezcamos parásitos sociales -me han llegado a decir; ¿cuándo vas a dejar de vivir de nuestros impuestos?-.


El tercer prejuicio -juzgar sin conocer las circunstancias- es un poco más benévolo pero no por ello menos estigmatizante, pues suele venir de mádicos y parejas: "lo tuyo es psico-somático". Que es lo mismo que decir que es una ilusión del cerebro, puro cuento, pero con palabras bonitas.

Así que uno debe cambiar la estrategia social. ¿Cómo estás? -Muy bien, respondes-. ¿Y los dolores? -Ahí vamos: tirando- Y se acabó la conversación; para qué más.

Por último nadie entiende que se den días y semanas o meses que el dolor no te permite más que estar en cama y que te moleste hablar o que te hablen o suene el teléfono.

Así que nos vamos recluyendo en el silencio ante el sentimiento de incomprensión y alienación, de soledad.
Pero el dolor crónico existe y algunos médicos se dedican a ello, dentro de un sistema en el que todo los prejuicios anteriores se cumplen en muchísimos casos. Y no veo qué dificultad existe en comprender algo tan sencillo como que el dolor es una presencia dolosa constante y con periodos de mayor o menor intensidad, causado por algún problema derivado casi siempre del sistema nervioso o musculoesquelético, Aunque no se lo imaginan hasta que un día lo sufren o lo sufre algunos de sus allegados; y no es tan difícil: sólo se deben imaginar un dolor de muelas que no desapareciera.


LOS PEQUEÑOS DETALLES

Un paciente de dolor crónico se levanta a una hora normal y se desayuna como todo el mundo, aunque con unas cuantas píldoras. Como cualquier persona, se asea, aunque este acto -y dependiendo del tipo de dolor y ubicación- puede ser ya de por sí foco de incremento del dolor: refiriéndome a mi caso, no puedo inclinarme hacia el lavabo -o lavamanos-, ni para enjabonarme, ni para afeitarme ni para limpiarme los dientes; las tazas sanitarias son muy bajitas y distribuyen la fuerza justo sobre los dos costados de la cadera; para entrar en la bañera (porque salvo en los mini pisios, no suelen existir las duchas-plato) se precisa de un escalón y en el interior se utiliza un cepillo telescópico -y se tiene presente el miedo a darse un resbalón y empeorar o caerse y no poder levantarse.

Para vestirse, debemos utilizar un práctico artilugio diseñado para colocarse los calcetines sin forzar la espalda.; para cortarse las uñas de los pies hace falta otro instrumento que lo realice a distancia; para calzarme los zapatos utilizo un calzador extra-largo; y si se te cae al suelo un objeto se utiliza un brazo con una mano en forma de pinza móvil que se acciona desde un mango y un gatillo similares a una escopeta de arpone, si es algo situado en alto también sirve el brazo y se utiliza el escalón para aumentar las posibilidades de altura.

Para las tareas de la casa no deberíamos ni fregar la vajilla ni barrer y limpiar el suelo; tampoco planchar a no ser que se utilice un escalón un rato en una pierna y otro periodo en la opuesta. Y digo debería porque a veces no tenemos otro remedio, aunque sepamos lo que acarreará. Y, por supuesto, no podemos hacer esfuerzos de carga o deportivos -excepto la natación y caminar.

Si se permanece un tiempo sentado comienza a doler más; si estamos de pie durante bastantes minutos nos duele también más: el único sitio que alivia es el lecho, en el cual las piernas deben formar un ángulo recto, con una almohada entre las rodillas en la posición de cúbito supino
- de lado- y boca arriba con almohadones debajo de las rodillas para intentar lograr esa amplitud de ángulo y que las piernas descansen. Nunca se deberá dormir en la postura de boca abajo.

El que pueda conducir o manejar un automóvil, éste debe ser automático. Para colmo, con los cócteles de fármacos te sientes como en una nube o aturdido y te das cuenta de que puedes ser peligroso y que sería un problema si un policía de tráfico decidiera hacernos un análisis de sustancias estupefacientes.

Los cócteles se componen de analgésicos opiáceos, más anti-inflamatorios, anti-espasmódicos, relajantes musculares, ansiolíticos, somníferos y antidepresivos. Sí, antidepresivos porque la mayoría por la alineación, la soledad, la incomprensión del prójimo -incluidas parejas, incluidas separaciones-, la desesperación por la permanencia del dolor y la desmoralización de ver y sentir que no te dan soluciones definitivas y totales y de que no sirves para casi nada –o que no puedes hacer lo que hacías o no poder llevar acabo lo que te planteas pues estás sujet@ a que el dolor te cambie los planes o el simple hecho de tener que depender de otros-, suele provocar bastantes sucesos depresivos -de alta intensidad y con recurrencia, en ocasiones e incluso hacia pensamientos suicidas. Así que el día se pasa medio ido, medio dormido.

Y por último, estamos obligados a vivir con los efectos secundarios combinados de los componentes: mareos, nauseas, aturdimiento, pérdida de memoria del corto plazo, somnolencia, diarrea o estreñimiento, dificultad para orinar, sequedad de boca, ataques de calor -que son de cintura para arriba, que los miembros inferiores y zona lumbar y nalgas permanecen todo el día gélidos-, pequeñas alucinaciones, sentimiento de no controlar al 100 % los movimientos, con el consiguiente temor a caminar o ducharse o conducir solos, pérdida de apetito, inapetencia o disfunciones sexuales…


<UN DÍA TRAS OTRO

Los días buenos intentamos hacer una vida normal –por nosotros y por nuestro entorno- pero los días malos no somos más que un bulto sobre una cama, con muchas noches sin dormir –estás medio dormido pero no puedes dormir dos horas seguidas-. En mi caso, los días malos llegaron a ser más que los buenos y recurrí a un especialista de una unidad del dolor. Y ahora, con la medicación nueva, a la espera de que me implanten un sistema de neuromodulación, el dolor está más controlado pero a cambio soy presa de todos los efectos descritos antes: es decir, duele menos pero estás drogado y aún así tampoco libre de las crisis de dolor desesperante.
Y todo lo descrito, día tras día, mes tras mes año tras año. Se convierte en el centro de la existencia y luchas contra él y quieres superarlo u olvidarlo y, cuando te crees que lo has logrado, ataca con más fuerza y te vienes abajo. Te molesta y molesta y molestas a quien vive a tu lado. Se te agria el carácter –aunque, con el tiempo, aprendes a ser más paciente, menos quejoso, pasar más desapercibido y a ponerte en el lugar del otro- o te enfrentas a la enfermedad y la rechazas y no te tomas medicina alguna o haces una vida normal como sino existiera o te encierras en una habitación deseando desaparecer o dormir y despertar de la pesadilla. Y nadie más que tu cerebro sabe lo que sufres, la desesperación que te corroe.
Y ves como los que te rodean sufren y tienen que cargar contigo sin venir a cuento, sin haber soñado una vida así –y como he dicho, incluso no lo soportan más y se produce la separación, lo cual a uno le ayuda bien poco, pero no podemos cambiar la vida-. Y ves como pierdes las relaciones sociales y poco a poco se van olvidando de ti, hasta que llega un día que no puedes contar con nadie o casi nadie: que todo se resume al dolor o tú.
Por fortuna, hoy en día tenemos internet y podemos, desde la cama, como escribo ahora, comunicarte con el mundo, con personas que sufren de forma similar a ti. Y se crea algo parecido a una hermandad, donde los unos a los otros nos ayudamos, porque hablamos el mismo idioma, porque sientes que juntos se puede mitigar el dolor.
A veces imagino cómo sería mi vida si no me hubiese atrapado y siento que la vida no tiene sentido. Sin embargo creo que me he convertido en mejor persona –puede que me equivoque- y que me conozco más que antes y que todavía puedo aportar algo a la vida y a mi vida. Tal vez esa sea -junto a la ciencia- la única esperanza.





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Dolor crónico por problemas de espalda o columna, fibromialgia, esclerosis múltiple, artritis, artrosis, migrañas, oncológicos. etc; así como los problemas vitales y psicológicos que sufre el paciente y sus cuidadores.
Si deseas colaborar contando tu experiencia, publicando un artículo, realizar una consulta, sugerir un enlace, proponer una encuesta o cualquier otro tipo de participación, solo tienes que intentarlo. Somos muchos y no estamos locos.


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lunes, 10 de septiembre de 2007

DOS NUEVOS ENLACES RECIBIDOS

Felicidad, una médico de Colombia, nos remite dos interesantes enlaces con sendos artículos de especialistas relativos al tratamiento del dolor.

Ambos los ha escrito el Dr.Tiberio Álvarez, Ditrector de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquía y Hospital Universitario de Medellín, Colombia -entre varias de sus dedicaciones académicas y facultativas.

El primero de ellos se titula INTERDISCIPLINARIEDAD EN LA CÍNICA DEL DOLOR, donde se hace hincapié en la necesidad de que en dichas clínicas o unidades se debe dar cabida a la labor de especialistas de diversos campos: psiquiatras-psicólogos, anestesistas, neurocirujanos, traumatólogos... Por lo tanto se debe atender al paciente con un tratamiento múltiple en función de sus dolencias y problemas psicológicos.

El segundo de ellos lleva por título MEDIDAS NO FARMACOLÓGICAS PARA EL ALIVIO DEL DOLOR. La aplicación de calor o frío, el ejercicio, la acupuntura, la neuroestimulación, técnicas de relajación, musicoterapia... Lo mejor es leerlo.

N.B.: En ocasiones se hallarán referencias a enfermos terminales. Aunque éstos sufren de una manera distinta, el dolor tiene un peso similar sobre el paciente que si se tratara de dolor crónico, por lo que debemos quedarnos con lo que el sentido común nos indique que puede sernos de ayuda. Ésto puede darse también con las enfermedades de neurodegenerativas en relación a las dificultades que sufre el cuidador informal -el familiar o allegado, el no profesional- y los que sufren los trabajadotres, los cuidadores formales o profesionales en lo que se denomina Síndrome del quemado o burnout -entre la cariada nomenclatura que se aplica a este tipo de estres.

Gracias, Felicidad por tu aporte.

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sábado, 8 de septiembre de 2007

EFECTOS SECUNDARIOS (Tercera Parte de ENSAYO PERSONAL SOBRE EL DOLOR)

EFECTOS SECUNDARIOS: ESTUDIO, DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UN PACIENTE, DE LA ORGANIZACIÓN SANITARIA Y PROPUESTAS PARA REFORMAR TODAS LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS DE UN PLUMAZO. AMÉN. (Tercera Parte de ENSAYO PERSONAL SOBRE EL DOLOR)

Llamo Patán a esto que llaman los expertos crónico o neuropatológico o secuelar. Lo llamo así, como el perro de risa burlona de Pierre Nodoyuna, de la serie de dibujos de Hanna & Barbera Los Autos Locos –así los titularon y bautizaron en España, que no sé si en el resto del universo de Cervantes son coincidentes-, porque cuando aparece en su máxima expresión y me retuerzo y no sé a quien matar o insultar o a qué magia recurrir o adónde desvanecerme, me imagino que el dolor es de alguna manera un ente viviente y me lo imagino disfrutando de mis delirios y pesares con esa misma risa sorda y raspante de Patán.

La medicina, como ejercicio, me recuerda a esas pruebas de los psicólogos, de las que tanto gustan los guionistas y realizadores audiovisuales, en las que un paciente debe interpretar lo que aparentemente es una serie de manchas sobre sus respectivas cartulinas. Si te duele la espalda y el abdomen, por ejemplo, y acudieses a varios médicos especialistas, cada uno de una materia, cada uno de ellos te referirá un diagnóstico distinto: los riñones, el intestino, el colón, lumbago, estenosis del canal, hernia, depresión, dolor psicosomático, etc. La mancha y la cartulina son las mismas pero la interpretación varía según quien la mire. Si uno hiciese caso a todos a la vez y se administrara, obediente, todos los fármacos que le han recetado, se moriría de locura o de un colapso o de ambos resultados a la vez.

Por lo tanto, el doliente tiene que acudir no al sentido común o a la inteligencia para dilucidar a quién creer, sino a la intuición, al instinto y al sistema de prueba y error. Como solo puedo hablar de mi caso, este proceso no suele ser de resolución de un día para otro: puede llevarle años llegar a dar con el que de verdad le solucione la dolencia -o elimine o mitigue hasta hacerla llevadera- y descubrir que Occan estaba, con eso de su navaja, en lo cierto.

Ya llegado a este punto, mientras espero que concluya la paralización vacacional del país y me reclamen de la Unidad del Dolor de la sanidad pública autonómica –la cual dirige paradójicamente el mismo doctor que me remitió desde su consulta privada: mas sino de qué comerían los funcionarios y burócratas-, para que me instalen unos electrodos de estimulación subcutánea, resulta que la mente descansa un poco y se puede acorralar a Patán en un rincón apenas injiriendo una dosis determinada de opiáceos.

Después de cuatro operaciones, cada una de ellas más invasiva y peligrosa para asegurarme o no una pequeña porción de futuro –menos una de ellas que consistió en tres sesiones para insuflar ozono-, resulta que bastan un saco de droga y dos simples electrodos para dominar y posiblemente desterrar a Patán. Sucede también que, al informarme, descubro que esa técnica se aplica desde hace unos doce años y por tanto, ya en mi primera visita en septiembre del 2000 al quirófano podía haberse evitado.

He deducido –tras más de siete años he tenido tiempo y acumulado datos propios suficientes como para llegar a este atrevimiento- que todo esto se debe a dos circunstancias o motivaciones que me parecen preocupantes. Una de ellas tiene que ver con la visión que los médicos poseen de la relación entre ellos y sus pacientes y se manifiesta a través de un conjunto de distintas actitudes. La otra es una conjunción de intereses de poder y económicos.

Atendiendo al primer grupo, por un lado, el médico abusa en muchas ocasiones de su posición y sus conocimientos y, por lo tanto, tiende a menospreciar las descripciones que el enfermo le transmite, bien considerándolas exageradas o bien inventadas -con lo que pagan justos por pecadores-. Por otra parte, si se da el caso que el paciente es nuevo pero viene de haber sido tratado por varios especialistas, la opinión del paciente puede ser hasta intrascendente para pretender reconocer que en realidad es cierto que sufre de algo, pero que ese algo no es lo que le cuenta el doliente sino que él, con sus poderes sobrenaturales, va a descubrir lo que le ocurre realmente pues ni el paciente ni otros médicos van a saber más que él. Pero, por último, se da una conducta que sí está casi totalmente generalizada y que es, a mi entender, la causante del incremento de la ansiedad y de la patología en más cuantía que en su desarrollo habitual.

Porque los médicos parece que hayan olvidado –si alguna vez lo supieron- que el paciente lo único que desea es que le quiten el dolor o el malestar que soporta y que sea de la manera más rápida y, si es posible, con las acciones menos molestas. Le importa un pepino que sea con el remedio de la abuela o de un chamán o que se utilice una droga o que le tengan que abrir en dos si con ello va a lograr real y definitivamente dejar de sufrir, ser sanado. Así, si unimos la vanidad con la omisión de los sentimientos o intereses del cliente sucede que diagnostican, en primera instancia, una enfermedad vulgar o común y le recetan fármacos de escasa acción; y, si ven que insiste, le recetan después algo un poquito más fuerte y, si con esto nada, lo remiten al especialista que aseguran ellos, sobre la base de su primer diagnóstico, es el que precisan. Con el especialista se repite el proceso, con las salvedades de que éste le dará un matiz nuevo al diagnóstico -y nuevos fármacos- y no le va a remitir a otro colega que trate otros campos u otras técnicas, de manera que el paciente, el que sufre todas sus decisiones, o se encomendará ciegamente a él, aunque le abra por diez sitios, o, viendo que no mejora, se buscará otra opinión –en ella probablemente se den en esencia las mismas pautas- y el médico pensará o que lo ha sanado o que el tío tenía más cuento que Los Hermanos Grimm. De hecho no conozco a ningún especialista que diga: yo no le puedo ayudar, vaya a ver a éste que su enfermedad pertenece a su especialidad o el utiliza una técnica más efectiva, porque la mayoría de los médicos utilizan el axioma inconsciente y consciente de que todo el que llega a su consulta va a ser sanado por sus manos y sus conocimientos: la parte inconsciente es la que hemos tratado en éste y en el anterior párrafos –el primer diagnóstico determina el resto del proceso y no importa que sea certero o no, ni si se le alivia al paciente o no-, la parte consciente la trataremos en el siguiente.

La pregunta es: ¿por qué se le ha otorgado a los médicos el mismo poder social que al chamán? El chamán posee un contacto directo con las fuerzas del más allá, pero los médicos se basan en la ciencia y ésta en sí es aconfesional. Ese estatus social se manifiesta de cara al paciente y de cara a sus propios colegas, de manera que tiene que defender su posición sea como sea. De ahí que los médicos nunca se equivoquen, en la faceta de reconocerlo –de ahí también su corporativismo-, de ahí su fuerza en la estructura del Estado –los médicos trabajan en lo público y en lo privado, no existen incompatibilidades y son socios hasta de clínicas privadas a las que se remiten clientes desde su consulta pública, mientras que cualquier funcionario lo tiene vetado, y no se ponen nunca en huelga, porque no pueden permitirse ese lujo los gobiernos…-, de ahí que no receten una medicina potente, pues entonces ya no depende de su intervención la sanación y de ahí que sean considerados por la masa como aquellos en los que en última instancia depende que su existencia sea más o menos extensa. En la sanidad pública, defenderán su estatus de productividad y de nombre; en el ámbito de su ejercicio privado, defenderán sus intereses empresariales sobre todas las cosas. Y esto entronca con lo que se ha llamado en los ambientes bursátiles la “burbuja médica”.

Como todo en esta sociedad, la medicina se rige también por los mandamientos económicos. Desde las farmacias, las medicinas, el funcionariado, los bolígrafos y el papel de las recetas, los ordenadores, las tarjetas sanitarias, las vendas, tiritas, desinfectantes y cicatrizantes básicos son miles de millones de euros o dólares los que se mueven cada día. Las firmas farmacéuticas y de suministro sanitario envían a sus comerciales –curiosamente denominado visitador médico- a las consultas de los médicos y les regalan todo tipo de artículos –incluidos viajes y otros lujos- para que receten sus medicamentos o utilicen sus utillajes. Esto hace que el paciente pague más caro las medicinas, que no se pueda aplicar eficientemente la prescripción de genéricos, que los países pobres no puedan tratar el sida, que una empresa farmacéutica contrate al Estado de Malasia para recibir, en exclusiva y al margen de la OMS, todas las muestras de gripe aviar –de animales o de humanos-., que en las bolsas del mundo se esté dando un crecimiento inusitado de los valores médicos –de ahí la burbuja-, de que dichas firmas financien o esponsoricen equipos de fórmula uno, etc. Por ello, un paciente puede recibir un tratamiento o ser intervenido y aplicada una prótesis o no según los intereses del propio médico y de las compañías involucradas.

En mi caso, yo tengo implantada una artrodesis de titanio –una especie de andamio de titanio anclado en la columna con tornillos y que suelda y fija cuatro vértebras en la zona dorsal y del cóccix-. Según me enteré tras la operación ese artilugio tiene un coste de 18.000 € aproximadamente –hace tres años- y da la casualidad que conozco al visitador médico que los vende por amistad con otro amigo y lo corroboré. No tengo ninguna duda de que el cirujano que me lo colocó, además de hacerme otras reparaciones durante nueve horas en total, lo hizo con la absoluta fe en que aquello era lo más indicado para mi caso y más aún por venir de tres intervenciones anteriores que al parecer no se realizaron lo bien que se hubiera deseado –eso es lo que me dijo- y porque o se me intervenía urgentemente o perdería del todo –ya perdí un 35%- el uso del nervio ciático. No tengo duda porque sé que es buena persona. Mas como todos somos humanos y nos dejamos llevar por prejuicios, ¿quién me dice a mí que él valoró todas las opciones? Y si nos remitimos a mi antiguo neurocirujano de Sevilla –no lo nombraré y sólo daré la pista de que es el padre de una missespaña muy conocida televisivamente- estoy convencido de que cada una de las palabras de éste texto se cumplen, pues él es además socio de la clínica donde se me intervino. Pues una operación te la venden como el remedio más eficaz y resolutivo, cuando resulta que sólo abrir un quirófano cuesta mínimo unos 18.000 €, para pagar al personal en su mayoría y para pagar en concreto al cirujano. Evidentemente, la industria de los electrodos o del ozono estará moviendo sus hilos de lobbys y de marketing para hacer rentable su negocio, sin embargo, ¿por qué los médicos no estudian una vez consagrados, por qué no leen que en todos los estudios realizados, incluida la OMS, desde hace más de quince años, se asegura que la intervención invasiva de espalda no ha dado resultados superiores a un 30% de curación –imaginen esa cifra en un fármaco- y que las secuelas de fibrosis y del propio trauma operatorio causan, en la mayoría de los casos, un empeoramiento del paciente? ¿Será porque entonces pierden su espacio vital –a qué se dedicarían, dónde quedaría su fama- y porque existen poderosos intereses económicos para seguir realizándola incluso cuando no hace falta –pues se dan casos en los que es necesario-¿ ¿Si es más barato y menos traumático, deja menos secuelas y resulta más eficiente –demostrado por la OMS también-, por qué se sigue haciendo oídos sordos?

Igual ocurre con mi tramadol del alma, que me lleva con sus efectos secundarios a un plácido dormitar y a una desmesurada imaginación –en lo bueno, porque en lo malo, entre otros, me hace más torpe y alelado de lo que ya era-. Hace tres años, cinco meses antes de mi última intervención, me tuvieron ingresado veintitrés días en una clínica con una bomba de anestesia en vena –en brazos y manos guardo su recuerdo- y después doliéndome más –antes de la intervención- sólo me recetaban tramadol 50 mg –en España hace falta receta para dispensarlo, mientras que he leído que en muchos países sudamericanos se dispensa libremente- y, tras la operación, de nuevo con dolores horribles e incapacitantes, habiéndome sido concedida una incapacidad por el Estado, seguían recetándome a libre demanda la misma dosis. Y rebelándome, indagando en internet, descubro –lo primero que no estoy tan loco- que en los hospitales públicos existe un departamento denominado unidad del dolor que se dedica a tratar casos como el mío –ningún médico de cabecera o especialista o amigo me había hablado de esas unidades, ¿será porque son un poco antisistema?- y voy, para agilizar –y a costa de un buen agujero en la cartera-, a la consulta de su director y todo lo que me decía y me preguntaba era como hablar con un espejo que sabe dónde, cómo y cuándo te duele; más aún me receta, para el periodo de espera hasta la intervención, que siga tomando a demanda el tramadol 50 mg –además de los relajantes, el somnífero y los antinflamatorios que ya me aplicaba- y que tome lyrica –pregabalina-, para los calambres, tembleques y espasmos, y tramadol retard 200 mg al día de partida, en dos tomas, y si no fuese suficiente que se lo comunicase y me lo aumentaría.

¿Tan difícil era intentar quitarme o calmarme el dolor, en vez de hacerme pasar por loco o flojo o psicosomatizado o parásito social por amigos, enemigos e íntimos, amargarme la existencia, quebrar todas mis relaciones sociales a todos los niveles, impedirme trabajar y casi arruinarme –mi pensión es la mitad de lo que cobraba antes-, dañar mi salud mental, perderlo todo y a todos y acabar hablando con un ordenador?

Llegué a los 400 mg/día y ¡voila: esto es vida! Hasta, a pesar de todo lo narrado, de esta sociedad mercantilista y, a la hora de la verdad, egoísta e insolidaria, en la que siguen primando los mismos instintos de supervivencia evolutiva y de alienación al tarado o al débil, en la que los sentimientos no cuentan, en la que nadie se pone en el lugar del otro, a pesar de todo con esa dosis floto y me sonrío y me burlo y les aplico la misma indiferencia. Si no me acuerdo lo que he hecho hace cinco minutos, será porque no merecía recordarse; si voy a un sitio y cuando llego no sé para qué había ido, pues espero a acordarme; si duermo más horas que un bebé, será para recuperar todas la que no he dormido estos años; si me mareo, sólo hay que ir con más cuidado; si no puedo concentrarme en leer lo escrito por otros, lo escribo yo mismo y en un periquete se ha solucionado el problema; si no tengo hambre, adelgazo –camión que no anda no necesita gasolina-; si no puedo conducir, tomo un taxi. No hay efecto secundario del que no se obtenga una ventaja, más aún por ser momentáneos. Porque lo importante es que el dolor está ahí, pero no me llega al cerebro en las cantidades que me obligan a no poder despegarme de él, porque puedo relajarme y pensar que existe un futuro y que todos los que se apartaron de mí, ya no caben en él y se lo van a perder –o sea, que se jo… fastidien los feos-.

Espero, sólo ruego eso al dios de la alquimia, que su influencia se mantenga con el tiempo y no suceda como con los efectos secundarios, que te acostumbras a los diez días, y que se inmunice Patán a esta dosis y vuelva a orinar por todas mis esquinas para marcar su territorio.

Aunque él no sabe que existe la morfina ni que la electricidad le va a dar un chispazo en el culo que se le van a quitar para siempre las ganas de siquiera olfatearme. No sé para qué tantos antidepresivos circulan por el mundo –más que billetes de 500 € que los españoles guardan en sus casas y cajas privadas-, cuántas pastillas y drogas y sustancias adulteradas se mete la gente, cuando ésto, a menos de dos euros la cápsula –a menos miligramos más barato-, te deja feliz y activo mentalmente y sin ser peor el remedio que la enfermedad, y además por ser pensionista no me cuesta un duro –ahora un céntimo.

Fuera aparte –dicen por aquí- frivolidades y pamplinas, para que no me acusen de incitación al delito y apología de la drogadicción o de lo que se les ocurra –si bien yo no soy el que la administra opiáceos para sustituir a las drogas ilegales-, mi objetivo es que esta fase sea meramente temporal, transición hacia el estado en que controle el dolor eléctricamente. En definitiva, nuestra existencia se debe a una corriente eléctrica continuada, todos nosotros somos la manifestación de millones de impulsos eléctricos, por lo que entramos en otra fase del análisis.

Ahora las pregunta es: ¿la medicina tradicional, la que se nos presenta en los servicios publico y privado, no está abocada a desaparecer? Por una parte, el médico de cabecera o de familia, es decir el primer escalón al que se presenta el ciudadano, es un mero dispensador de recetas o partes y un adivinador de enfermedades comunes, tareas que podían ser realizadas por un programa informático. El especialista, ordena unas pruebas las analiza y sentencia, por lo que también sería sustituible –es cuestión de crear los programas. Diríamos por tanto que sólo tienen un verdadero valor los que actúan sobre el cuerpo, los cirujanos y los traumatólogos, es decir fontanería y chapa y pintura o albañilería, así como los incluidos en servicios de intervención rápida –urgencias, ambulancias- o especiales –UCI, UVI, House-. Todos ellos sí se hallan en verdadero contacto con la enfermedad y el dolor. Por último existe el grupo de los electricistas, o sea los neurocirujanos y anestesistas. Es decir, disponemos de fontaneros, albañiles, servicio de seguridad, y electricistas. Ahora bien, sin electricidad no funciona el resto, y sin fontanería puede ocurrir lo mismo.

Si componemos todo en el símil de una obra tendríamos entonces:

• peones = médico de familia
• capataces = especialistas básicos.
• sistemas de seguridad = médicos de urgencias
• ingenieros de fontanería = cirujanos internistas y ginecólogos
• ingenieros de estructuras = cirujanos traumatólogos
• ingenieros eléctricos = neurocirujanos y anestesistas
• ingenieros y arquitectos jefes = investigadores.

Los sistemas de fontanería y electricidad son indispensables, así como lo son los ingenieros y arquitectos jefes. Pero, ¿a qué se dedican los investigadores? ¿Quién investiga y en qué dirección enfocan sus estudios? Si atendemos a los estudios vemos que la mayoría de los avances se realizan por bioquímicos, genetistas, biólogos, físicos químicos… y, en el campo de la traumatología, ingenieros superiores.

Es evidente que el médico, si no fuera por su componente empático, tiene más de oficinista o de dependiente de mostrador que de científico, por lo que su mitología está a un tris de desvanecerse. Hoy mismo podría hacerme pasar por médico peón y ningún paciente sospecharía; si acaso, las viejas, yo prefiero a don Pedro, pues yo a doña carmen, óyeme ¿y el médico nuevo…? Huy, dicen que es muy agradable, pues a mi me han dicho que es muy seco. Si cualquiera con unos años de experiencia como paciente y un poco de cultura puede diagnosticar un resfriado, una gripe, expender recetas y remitir a un especialista cuando ya no llegue a más. O un traumatólogo normal: unas placas y si no está roto, esguince o contractura o distensión, unas recetas y un vendaje comprensivo o lo que sea porque eso lo pone un asistente especializado y regrese dentro de quince días; si está roto directamente a yeso y unas recetas y regrese dentro de un mes; cuando ya se ha recuperado el cuerpo por sí mismo -si se ha reposado correctamente-, le entrego un papel con unas tablas de ejercicios rehabilitación o lo mando a un centro adecuado y si no hay ninguna complicación o recidiva, caso resuelto.

Más aún. Imagino el futuro: llegas a la consulta, te colocan un mono como de astronauta relleno de sensores para medir la frecuencia cardiaca y el pulso de todos los miembros y zonas del cuerpo, te tumbas en una camilla con forma de ataúd que analiza nuestras redes eléctricas y nos analiza o escanea electromagnéticamente, te arrancan dos o tres capilares, te extraen un poco de sangre y de orina y en media hora te dicen qué padeces, por qué lo sufres y qué es lo más posible que padecerás en el futuro e, incluso, de qué te morirás. Análisis genético, análisis eléctrico, estudio de fontanería y estructura ósea y poco más. Recetas apropiadas, decisiones apropiadas y destinos apropiados.

De este modo, haciendo uso del símil del ejército, actualmente existen demasiado generales viejos, el ejército raso está mal formado y equipado, y la estructura del sistema organizativo funciona mediante departamentos estanco y sin ningún tipo de comunicación y feed-back. Al mismo tiempo unos señores desconocidos se afanan, no se sabe dónde, en hacer todo lo contrario, en intercambiar datos y en estudiar cómo curar al ser humano –también tenemos a los que estudian para las casas farmacéuticas y éstos, que tampoco son médicos, prácticamente aplican los conocimientos recogidos de los estudiosos y los convierten en medicamentos, pero éstos no lo hacen por amor al arte, por ayudar a la humanidad, sino por controlar el mercado de la cura de una enfermedad concreta.

Los médicos de base actuales acabarán ocupándose de tareas similares a las que realizan los técnicos de rayos –RX, resonancia magnética (RM), TAC, GAMMAGRAFÍA…- y la medicina que se estudiará será más que nada un compendio de materias multidisciplinares que no tendrá relación alguna con lo que hoy recibimos/soportamos. Pues si no existen dudas en el diagnóstico –un computador en unos segundos analiza los síntomas y muestras y lo determina, incluso dos o tres, y abre el camino lógico y sin dudas hacia la sanación. Hoy el médico de cabecera te manda a casa a reposar 15 días –supongamos de nuevo por una dolencia de espalda- con un medicamento básico, para ver cómo evoluciona: si mejora, pues santaspascuas; si empeora mando el problema a otro departamento y no importa nada que en esos quince días el enfermo las pase canutas y le dice paciencia hay que tener paciencia –ni que fuéramos pescadores-; y ciertamente porque ahora se debe esperar uno o dos meses con una medicación un poco más potente pero insuficiente. El especialista es un traumatólogo tipo Pilatos, rayos y quince días más de reposo y algo más fuerte de fármacos –y paciencia de pescador-, y si no remite, me lavo las manos y para arriba a un neurocirujano. Con suerte, en la sanidad pública esto significa un periodo de reposo de seis meses –si no se te ocurre pedir el alta voluntaria a mitad del proceso, por eso de que el trabajo te llama, y recaer unos diez días después, ya que entonces se reinicia el proceso desde el origen.

Es obvio, que aún no disponiendo de la tecnología imaginada –o similar- si el diagnóstico se realizara en la primera o, como mucho, segunda visita –por aquello de cribar a fingidores, ancianas aburridas o hipocondriacos: las recetas repetidas y otros papeleos, para la enfermera-, todos saldríamos ganando. Este es un mal de todo aparato del Estado: así, si va a una delegación de hacienda para proceder a una consulta sobre un artículo nuevo que puede llevar a diversas interpretaciones, no te atiende el licenciado en económicas o en derecho especializado en fiscalidad, sino una señorita o señor que la máximo que ha estudiado es bachillerato y que no tiene ni idea ni de la nueva ley ni, por supuesto, de ese artículo, no sabe de hecho de que le habla más allá de cuatro palabras básicas de la jerga administrativa y alguna otra de impuestos. Podrán pasar una o dos semanas para que te atienda el experto –eso o te metes en internet y lo buscas o te vas a un bufete especializado y, a cambio de un ‘módico precio’, te lo resuelven. Y no hablo de los trámites para renovar el DNI, desde que tiene poderes digitales.

El sistema administrativo estatal, que precisamente se creó en Francia para servir al ciudadano, se ha convertido en un laberinto absurdo que Kafka plasmó hace ya más de una centena de años y que transforma un problemilla en una bola de nieve que se traga nuestras vidas; es decir, se ha metamorfoseado en el monstruo que pretende ingerir al ciudadano, en el primer enemigo del ciudadano. Y este monstruo adiciona a entes privados con los que comparten intereses. Por ejemplo la banca, las concesionarias de suministros -eléctricas de gas y telefónicas- y algún otro elemento con poder de facto.

El día que se acabé con todos estos absurdos, empezaremos a avanzar hacia una sociedad eficientemente democrática, pues el obstáculo perjudica siempre al que no dispone de medios económicos.


N.B.: Si alguien se ofende porque he generalizado será porque ajos come o por corporativismo, si uno no lo hace y no está de acuerdo con mis análisis y propuestas, es evidente que no tiene derecho a ofenderse o reclamar, sino más bien a intercambiar opiniones. No obstante he usado los términos ‘en muchas o algunas ocasiones’, ‘generalmente’, ‘suele’ y ‘similares’, como tampoco me he visto incitado a usar la archiutilizada palabra ‘presunto’ –la cual en portugués, por algo será, significa jamón.


Nota del Autor: Este breve ensayo un poco extraño y que se explica esta singularidad en su propio texto y lectura, viene a ser la tercera parte de una serie de ensayo breves que de alguna manera se le que podría denominar en su conjunto ENSAYO PERSONAL SOBRE EL DOLOR.

Los dos fragmentos anteriores, los cuales de por sí poseen vida propia, son:

1.- BREVE ENSAYO PERSONAL SOBRE EL DOLOR, en el cual se analizan desde mi punto de vista las distintas formas de dolor y lo que significa para el enfermo tener que enfrentarse a una continua batalla psicológica y física cada día para tener al menos un hilo de esperanza ante las poderosas fuerzas del dolor crónico. Se hace hincapié en la parte que está al otro lado, el que cuida -generalmente, salvo en los ancianos, la pareja-, que se ve envuelto en un proceso nuevo que le cambia la vida sin que en realidad vaya el tema con ella. Y se plantea una táctica para no caer en las garras de la desesperación, la depresión y el abandono. Fue publicado el 14/03/07.

2.- UN LIBRO Y UNA PELÍCULA: EL ARTE DE AMAR Y LA TORRE DE LOS AMBICIOSOS (CÓMO VIVIR MÁS ALLÁ DEL DOLOR). Publicado el día 08/08/07, en él se abarca qué se puede necesitar para realmente afrontar el dolor y la vida, en general, en especial cuando se va rompiendo todo el entramado sentimental de uno. Así mismo se presentan enlaces a estudios científicos, médicos y psicológicos de diversos autores de la Asociación Española del Dolor y de otras instituciones. En especial, hay que considerar como vital el nuevo marco de relaciones que se establecen en la pareja y en el ámbito familiar, pretendiendo en mi modesta "sabiduría" de este tema permitir a otros que soporten el trance con un conocimiento de que no son bichos raros y que nuestro entorno también sufre. objetivizar las situaciones, extrapolándose, puede ayudar a que no se convierta el dolor en una bola de nieve que lo va absorbiendo todo.






Mediante este enlace se puede ver la imagen astronómica del día (APOD) que ofrece la Nasa.


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