Un punto de encuentro para aquellos que sufren cualquier forma de dolor crónico en su propio cuerpo y para quienes lo sufren como pareja, familiares, amigos o personal médico y sanitario. Un lugar abierto a quien desee exponer su caso o estudios o consultar sus dudas o realizar encuestas específicas o desahogarse… cómo y cuándo se quiera.

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sábado, 28 de agosto de 2010

GUÍA PARA CUIDADORES DE ENFERMOS DEPENDIENTES (Y PARA EVITAR EL SÍNDRPME DEL QUEMADO O BURN-OUT)

GUÍA PARA CUIDADORES (para cuidadores y también para que lo leamos los enfermos, para que nos demos cuenta de lo duro que es y los problemas que les causa, lo que se denomina EL SÍNDROME DEL QUEMADO O BURN-OUT).

Hablando del rey de Roma -por hace unos días apenas que hubo un interesante intercambio de opiniones en la página de Facebook sobre este tema tan olvidado muchas veces de los cuidadores. Casualmente, entro en facebook al día siguiente y lo primero que me encuentro, en la primera línea -de playa ¿?, jejeje-, este enlace de (alzheimeruniversal.org), una página muy interesante, puesto que abarca información también de otras enfermedades y de salud en general, así como de psicología y psiquiatría. Y se da el caso que ser cuidador/a de un enfermo de alzheimer debe resultar muy sacrificado y complicado también. Espero que les sirva de ayuda.


Enlace al archivo en PDF: GUÍA PARA CUIDADORES - EVITAR "EL SÍNDROME DEL QUEMADO" ó "BURN-OUT" (pdf)


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Dolor crónico por problemas de espalda o columna, fibromialgia, esclerosis múltiple, artritis, artrosis, migrañas, oncológicos. etc; así como los problemas vitales y psicológicos que sufre el paciente y sus cuidadores. Si deseas colaborar contando tu experiencia, publicando un artículo, realizar una consulta, sugerir un enlace, proponer una encuesta o cualquier otro tipo de participación, solo tienes que intentarlo. Somos muchos y no estamos locos.
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martes, 22 de julio de 2008

Descubierto uno de los mecanismos celulares de la relación mente-cuerpo

Descubierto uno de los mecanismos celulares de la relación mente-cuerpo

El estrés emocional crónico debilita al sistema inmunológico y acelera el envejecimiento

Hace tiempo que los científicos conocen que existe una relación entre el estrés de larga duración y la debilitación del sistema inmunológico y, como consecuencia, la propensión a sufrir algunas enfermedades. Sin embargo, poco se sabía hasta ahora de cómo funcionaba ese vínculo entre el estado anímico y el estado físico. Al parecer, todo depende de la cortisona, la hormona que generamos en situaciones de estrés y que, si su presencia se prolonga durante mucho tiempo en la sangre, desencadena un proceso en el organismo que propicia el envejecimiento celular. Los científicos comienzan a buscar la solución, en forma de medicamentos, para devolver la salud perdida a los que padecen estrés continuo por el tipo de vida que llevan: cuidadores de enfermos crónicos o controladores del tráfico aéreo serían algunos de los futuros beneficiarios. Por Yaiza Martínez. (TENDENCIAS21.NET)



Los linfocitos (en azul) terminan en los telómeros (amarillos), más cortos en ancianos y personas que sufren estrés crónico. En estos últimos, la responsable sería la cortisona, la hormona que genera el organismo en situaciones de estrés. Fuente: UCLA.
Un equipo de científicos de la Universidad de California en los Ángeles (UCLA) ha identificado el mecanismo biológico subyacente al desgaste celular que provoca el estrés, constatando así que existe un vínculo entre el cuerpo (a nivel celular) y la mente, concretamente, con los estados emocionales asociados al estrés, entre el estado anímico y el estado físico.

En un comunicado publicado por la UCLA se explica que cada célula de nuestro organismo contiene un telómero, una especie de reloj celular, que se acorta cada vez que la célula se divide.

Los telómeros son los extremos de los cromosomas, es decir, regiones muy repetitivas de ADN. Y una de sus funciones principales es la de prolongar el tiempo de vida de las estirpes celulares. Por otro lado, los telómeros cortos están relacionados con una amplia gama de enfermedades humanas, como la osteoporosis o las enfermedades coronarias, así como con el envejecimiento.

Estrés y cortisona

Estudios anteriores habían demostrado ya que, además de los telómeros, las células poseen en su interior una enzima denominada telomerasa, que se encarga de mantener jóvenes a las células, ayudando a mantener la longitud de sus telómeros –se ocupa de restituir su longitud-, así como su capacidad de continuar dividiéndose.

Ahora, los científicos de la UCLA han descubierto que la cortisona -que está considerada la hormona del estrés porque generamos más cortisona cuando estamos estresados- suprime la capacidad celular para activar la telomerasa, por lo que, indirectamente, propicia que las células tengan telómeros más cortos.

Su investigación ha revelado, por tanto, cómo el estrés hace que la gente se vuelva más propicia a contraer enfermedades como consecuencia del acortamiento de los telómeros.

Este descubrimiento sugiere la posibilidad de crear un medicamento destinado a la prevención de los daños al sistema inmunológico para las personas que se ven sometidas a situaciones de estrés a largo plazo, como es el caso de los cuidadores de personas con enfermedades crónicas, los soldados o los controladores del tráfico aéreo, entre otras.

Posibles tratamientos

En la revista especializada Brain, Behavior and Immunity, los científicos explican más detalladamente que han demostrado que la exposición de las células sanguíneas conocidas como linfocitos T (responsables de coordinar la respuesta inmune mediada por células) a la cortisona, está relacionada con un significativa reducción en la actividad de la telomerasa.

Por tanto, existe un mecanismo celular asociado al estrés que afecta a la longitud de los telómeros, lo que señala que estrategias destinadas a incrementar la actividad de la telomerasa en estos linfocitos proporcionarían efectos beneficiosos para el sistema inmunitario, en situaciones de estrés emocional crónico.

Una de las autoras de la investigación, la inmunóloga de la UCLA, Rita Effros, explica en el comunicado de la UCLA que “cuando nuestro organismo se encuentra en una situación de estrés, fomenta la producción de cortisona para provocar una respuesta de lucha o huída”.

“Si la concentración de esta hormona se mantiene elevada en nuestro flujo sanguíneo durante largos periodos de tiempo, sin embargo, provoca el desgaste del sistema inmunológico. Ahora estamos probando métodos terapéuticos para aumentar los niveles de telomerasa y ayudar al sistema inmune a evitar los efectos de la cortisona. Si lo conseguimos, algún día quizá exista una píldora que fortalezca la capacidad del sistema inmune para adaptarse al estrés emocional crónico”.

Antecedentes

Estudios anteriores ya habían relacionado el estrés de larga duración con el acortamiento de los telómeros. Es el caso de un estudio, publicado el año pasado por The Journal of Immunology y llevado a cabo en la Ohio State University, que demostró que el estrés crónico de cónyuges e hijos encargados de cuidar a enfermos de Alzheimer puede reducir la esperanza de vida de los cuidadores entre cuatro y ocho años.

La causa: el acortamiento de los telómeros que determinan la reproducción celular y, por tanto, la esperanza de vida del organismo. Tres décadas de estudio permitieron a los científicos de la Ohio State University determinar los vínculos entre el estrés psicológico y un estado inmunitario debilitado.

A medida que envejecemos, la actividad de la telomerasa disminuye y, como consecuencia, también la longitud de los telómeros. Es parte del proceso natural del envejecimiento, señalan los científicos. El estrés crónico, sin embargo, acelera este proceso de envejecimiento de las células del cuerpo.

Este hecho ya había sido constatado, de manera radical, en otro estudio anterior, del año 2004, llevado a cabo en el Laboratorio de Neuroendocrinología de la Universidad de California. Gracias a esta investigación se demostró que las células de la sangre de mujeres que habían pasado la mayor parte de sus vidas cuidando de un hijo discapacitado tenían, genéticamente hablando, una década más de edad que las mismas células de aquellas madres que llevaban menos tiempo en la misma difícil tarea.

Los científicos de la UCLA han conseguido determinar de manera detallada el proceso, lo que abre nuevas posibilidades a su solución para el organismo.


Sábado 19 Julio 2008
Yaiza Martínez


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lunes, 16 de junio de 2008

CUIDADORES INFORMALES

Interesante artículo de AZprensa.com. Mi pareja me abandonó y suele ser estadísticamente bastante habitual. Creo que si hubiese sido al revés hubiera seguido a su lado pero tampoco puedo poner la mano en el fuego.

La realidad es que las hijas cuidan de las madres o los padres y las parejas de sus compañeros cuando la enfermedad llega más temprano.

Tal vez todo sea una equivocación de conceptos pues el enfermo, salvo el que se torna infantil y necesita atraer toda la atención, precisa más de comprensión que de presencia y ayuda física. Y muchos cuidadores se centran más en este punto y acaban quemándose y creando una espiral.

Nadie busca la enfermedad, pero cuando llega probablemente se sepa si era verdadero amor o no.


El 93% de los cuidadores informales de las personas dependientes tienen una baja calidad de vida


Entre un 15 y un 23% de las mujeres entre 45 y 60 años cuidan de una persona dependiente, siendo los porcentajes en el caso de los hombres de entre el 5 y el 7%

Madrid, 13 de junio de 2008.- (AZprensa.com).-

En las próximas décadas, uno de los temas que más preocupará a la población general, por sus consecuencias sociales y económicas, será el proceso de envejecimiento demográfico que van a experimentar los países desarrollados. En este sentido, a los debates ya clásicos sobre la sostenibilidad futura de los sistemas públicos de pensiones y atención sanitaria, se ha sumado más recientemente la discusión en torno a cómo proveer y financiar la atención que necesitan aquellas personas mayores que no pueden valerse por si mismas.

En los últimos años, siguiendo el ejemplo de los países escandinavos, que contaban desde hacía tiempo con sistemas públicos de atención a la dependencia de amplia cobertura, nuestro país ha optado por universalizar los servicios sociales de atención a la dependencia. Con la aprobación a finales de 2006 de la denominada Ley de Dependencia, se han sentado las bases para el desarrollo de un nuevo Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) que se prevé esté totalmente implantado en el año 2015.

Teniendo en cuenta todos estos elementos, la Fundación AstraZeneca, junto con la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), presentan el libro: “Aspectos Económicos de la Dependencia y el Cuidado Informal en España”, escrito por el Dr. Sergi Jiménez-Martín (coordinador), y los investigadores David Casado, Pilar García Gómez, Natalia Jorgensen, Angel López, Santiago Massons, Juan Oliva, Rubén Osuna y Cristina Vilaplana.

La presente monografía “pretende ser un paso al frente, una reflexión motivada, en el análisis de aspectos claves de la dependencia y de los cuidados informales: la elección del tipo de apoyo, las consecuencias de la carga sobre los cuidadores, los costes de la carga, entre otros temas de relevancia”, explica el Dr. Jiménez-Martín.

Cambios en la asistencia al anciano español

El desarrollo en los próximos años del SAAD español va a suponer cambios importantes en el modo en que nuestra sociedad atienda las necesidades asistenciales de las personas dependientes. Además, la creación del sistema SAAD constituye avanzar hacia un modelo universal que nos aproxime a los sistemas de protección social del centro y norte de Europa.

Por otro lado, teniendo en cuenta que las mujeres representan la piedra angular del actual sistema de cuidados de los ancianos dependientes, “como pone de manifiesto que casi el 75% de los mismos tengan en el apoyo familiar su principal fuente de ayuda, es comprensible que se haya extendido la percepción de que las prestaciones del SAAD pueden constituir un poderoso instrumento de conciliación entre vida familiar y laborar”, señala el coordinador del libro.

Por último, desde el sector sanitario, existe la expectativa de que el SAAD puede contribuir a reducir las estancias hospitalarias innecesarias, motivadas por la actual falta de recursos sociales adecuados.

Principales conclusiones del libro

El contenido de este nuevo libro abarca los temas más relevantes en el cuidado informal del paciente dependiente y sus consecuencias económicas, reforzados por diversos datos extraídos de estudios de población.

En el caso del empleo y apoyo informal entre las mujeres, cabe destacar que entre un 15 y un 23% de las mujeres entre 45 y 60 años cuidan de una persona dependiente, siendo los porcentajes en el caso de los hombres de entre el 5 y el 7%. Estos resultados sugieren una serie de conclusiones: que las mujeres cuidadoras que modifican su comportamiento laboral son aquellas que cuidan de una persona con la que coresiden; que dichos efectos no se observan durante el primer año en que se empieza a cuidar; y que las mujeres que concluyen un episodio de cuidado tienen la misma probabilidad de trabajar que el resto de mujeres no cuidadoras de similares características.

El trabajo de cuidador es muy absorbente, ya que los cuidadores informales de personas dependientes mayores de 60 años suelen dedicar una media de 10 horas diarias a atender al enfermo, y el número medio de años de cuidado es de 6,5. Además, los cuidadores muestran un nivel de formación muy inferior al promedio, lo que condiciona el nivel de ingresos presentes que pueden obtener. Esta situación repercute en la calidad del cuidado de la persona en situación de dependencia, puesto que la probabilidad de recibir preparación específica para atender al enfermo aumenta con el nivel de estudios y en la calidad de vida futura del cuidador, ya que las futuras pensiones de jubilación guardan proporción con las rentas obtenidas durante la vida laboral.

Según datos procedentes de la Encuesta de Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud (EDDES) del Instituto Nacional de Estadística, tomando como referencia el año 2002 y aplicando como método de valoración el del coste de sustitución o reemplazo, se estima que los costes de los cuidados informales oscilan entre los 9.087,4 y los 14.100,3 millones de euros. Por tanto, los costes estimados de los cuidados informales representarían una cifra equivalente a entre el 23,9% y el 37,1% del gasto sanitario del Sistema Nacional de Salud español del año 2002 y entre el 1,25% y el 1,93% del Producto Interior Bruto del mismo año.

Calidad de vida de los cuidadores informales

Con el objeto de medir la calidad de vida de los cuidadores informales se ha elaborado un índice que revela que sólo el 7% de los cuidadores mantienen una calidad de vida alta, un 20% tienen calidad de vida media y un 72% han visto reducir considerablemente su estándar de calidad de vida.

La mitad de las personas dependientes sólo recibe apoyo de un cuidador informal, lo que repercute sobre la calidad de vida de este último. Las evidencias constatan que las mujeres padecen mayores síntomas de tensión y depresión que los hombres, cerca del 90% de las mujeres cuidadoras declara sentirse deprimida y físicamente agotada frente al 10% de los hombres cuidadores. Además, existe una clara correlación entre estado de salud y la calidad de vida ya que frente al 10,25% de los cuidadores con buena salud, que además disfrutan de calidad de vida alta, no existe ningún cuidador con mala salud y nivel alto de calidad de vida.


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miércoles, 5 de diciembre de 2007

SÍNDROME DEL CUIDADOR: Dolor crónico, una carga compartida

SÍNDROME DEL CUIDADOR: Dolor crónico, una carga compartida

Reproduzco un artículo del diario digital panameño PRENSA.COM el cual recomiendo personalmente porque puede ser de gran utilidad para pacientes, familiares y personal médico y sanitario. Por mi propia experiencia, afirmo que, probablemente, de haber recibido esta información mucho antes, la realidad hubiera sido muy distinta y se hubiera sobrellevado mejor el dolor en todas sus facetas.

Deseo que, al menos, tenga utilidad para quien todavía esta a tiempo.



Dolor crónico, una carga compartida


Martes | 27.11.2007


Por: Jane E. Brody

The New York Times News Service


LA PRENSA
A menudo, el dolor crónico es un problema familiar. probablemente sufrirán todas las personas con quienes viven y a quienes aman. La frustración, ansiedad, tensión nerCuando la gente experimenta dolor incesante,viosa y depresión que a menudo acompañan al dolor crónico también pueden afligir a familiares y amigos que sienten impotencia para brindar ayuda.

Los integrantes saludables de la familia a menudo están agotados a causa del trabajo excesivo tras asumir los deberes de la persona adolorida. Suelen tener poco tiempo y energía para amigos y otras diversiones, y quizás se angustien profundamente con respecto a cómo hacer que el presupuesto alcance, a medida que los gastos aumentan y los ingresos familiares se reducen.

Es fácil ver cómo los temperamentos pueden explotar a la más mínima provocación. La combinación de sufrimiento que no se alivia, por un lado, y la constante tensión nerviosa y fatiga sobre los otros, por la otra, puede ser sumamente volátil, incluso entre las parejas que más se quieren; además, sus pesadas responsabilidades a menudo se tornan incluso peores con una reducción en la intimidad.

“Los familiares muy rara vez son considerados por los médicos que atienden el dolor”, comentó Dennis C. Turk, investigador especializado en manejo del dolor por la Universidad de Washington, en Seattle. “No obstante, en un estudio, sí encontramos que los familiares estaban hasta cuatro veces más deprimidos que los pacientes”.

Con todo, expertos en dolor destacan lo mucho que familiares y amigos pueden hacer por mejorar la situación.

El primer paso consiste en reconocer que el dolor crónico no es un problema individual. Haga saber al paciente que ustedes están juntos en esto y lo combatirán de la misma forma. Cuando el paciente se muestre irritado y con altibajos en su humor, intente no tomarlo personalmente.

El segundo paso involucra el mayor aprendizaje posible con respecto a la condición y cómo tratarla. Quizás no sea posible eliminar el dolor, pero con frecuencia hay maneras de reducirlo. (Vea la columna de la semana entrante acerca del tratamiento para el dolor crónico.)

Algunas de las ideas más abajo fueron adaptadas del Manual Familiar de la Asociación Estadounidense sobre Dolor Crónico, escrito por Penney Cowan, el fundador de la asociación y su director ejecutivo.

LA PRENSA
“Veinticinco por ciento de los telefonemas que recibimos son de familiares que buscan ayuda”, dijo Cowan, en una entrevista de la semana pasada. “Los familiares sencillamente están tan aislados, controlados, frustrados, agobiados por la culpa y confundidos por el dolor crónico como la persona que sufre el dolor”.

Reconozca sus sentimientos. Quizás usted se sienta culpable por no ser capaz de aliviar la dura situación de alguien que usted ama. Quizá sienta ansiedad con respecto a problemas financieros.

A lo mejor usted está alterado por las reacciones de otras personas, mismas que pudieran carecer de una comprensión con respecto al dolor crónico e insinúan que el paciente se está haciendo el enfermo; fingiendo el dolor para evitar el trabajo o responsabilidades familiares. En momentos en que más falta hace la comprensión y el respaldo de otros, ellos pudieran no ser receptivos e incluso llegar a la hostilidad.

No obstante, la reacción más común es el resentimiento, a causa del retiro del afecto del paciente y la intimidad sexual, el inacabable cuidado que requiere el paciente, la necesidad de sumar las responsabilidades del paciente a las suyas propias, la declinación o pérdida de la vida social, así como el tiempo que pasa con amigos. Probablemente usted resienta el hecho de tener que abandonar un estilo de vida que disfrutaba o los planes para el futuro.

Si el paciente era el ganapán de la familia y ahora es incapaz de trabajar, quizás usted tenga que encontrar un empleo y hacer, al mismo tiempo, la mayoría o todos los deberes del hogar y cuidar del paciente. El agotamiento crónico puede acabar con su temperamento justo como puede hacerlo con su salud.

En verdad es fácil reaccionar a este tipo de sentimientos en formas que resultan destructivas emocionalmente. Reconocerlos puede ayudarle a manejarlos con mayor éxito.

Ayude al paciente a mantenerse involucrado. El dolor crónico puede despojar de sus capacidades y habilidades a quienes lo padecen, así como obligarlos a ser cuidados por terceros, lo cual los deja sintiendo que no valen nada y con el sentimiento de culpa por no contribuir al bienestar familiar. Sea que o no usted la persona principal o intermitente en cuanto al cuidado del paciente, también es importante que no contribuya a los sentimientos de impotencia.

Motive a los pacientes a fin de que participen tan plenamente como sea posible en los planes y actividades familiares, deberes del hogar, discusiones y decisiones. Quizás ellos ya no puedan trabajar en el jardín, pero aún podrían ser capaces de ayudar en la cocina, poniendo la mesa, lavando platos, cuidando de los niños, en el manejo de las finanzas familiares, haciendo telefonemas o compras por teléfono. Cuando un paciente se siente útil, es posible apuntalar su autoestima, así como su humor.

LA PRENSA
“Por cada acción que la persona con dolor dice que ya no puede llevar a cabo, destaque algo que él o ella sí pueda hacer”, sugiere el manual de la asociación sobre el dolor.

No se convierta en un mandadero. Los pacientes con dolor crónico deben ser motivados a hacer cualesquier cosa que puedan hacer por sí mismos. Es importante que usted aprenda a distinguir cuándo es momento de intervenir y cuándo debe mantenerse al margen. Reconozca las capacidades y limitaciones del paciente considere una evaluación por parte de un terapeuta ocupacional; además, deje que el paciente participe en actividades diarias y en su propio cuidado en la medida de lo posible.

Comuníquese. “La comunicación abierta, en ambos sentidos, es crucial para manejar eficazmente el dolor crónico”, dijo Turk, de la Universidad de Washington. “Los familiares necesitan saber cómo pueden ser de ayuda y qué podría resultar hiriente”.

De no lograrse una comunicación honesta y abierta, puede surgir un cáncer en la relación, sea con un cónyuge, padre o hijo. Si el dolor crónico ha alterado los planes familiares, conversen para alcanzar un reordenamiento de las prioridades. Quizá sea posible hacer más de lo que usted cree.

Usted tiene el derecho a decir que está cansado y necesita descansar, que necesita un respiro de la rutina, no vaya a ser que termine quemándose, y que usted necesita mantener amistades e ir en pos de actividades que disfruta fuera del hogar, de cuando en cuando.

De manera similar, el paciente tiene el derecho y la responsabilidad de expresar temor, decepción, culpabilidad y malos sentimientos con respecto a la conducta de algunas personas, así como gratitud por la ayuda que usted y otros le proporcionan.

Pregúntele al paciente de manera periódica de qué le gustaría hablar o hacer con usted. Además, intente no morder el anzuelo cuando el paciente se muestre crítico o lo censure a usted pese a todo lo que hace. Con mayor frecuencia, usted no es realmente el blanco. Con todo, quizás no haya alguien más con quien el paciente se sienta seguro para expresar su ansiedad o sufrimiento.

Cuide de usted mismo. Reúna toda la ayuda que pueda entre familiares y amigos. Los niños mayores pueden limpiar la casa y preparar comidas. Amigos y parientes que ofrezcan ayuda pueden colaborar en tareas que coincidan con sus capacidades, incluso si solo es acompañando al paciente a una cita con el médico. Si ellos no la ofrecen, pídala.

Cuando sea necesario, contrate a terceros, incluidos adolescentes del barrio, para que permanezcan unas cuantas horas o cuiden al paciente con cierta regularidad, de forma que usted pueda salir un rato.

No pase por alto su propio bienestar físico. Coma bien y de manera regular, duerma suficientes horas y haga ejercicio con regularidad. Asimismo, asegúrese de seguir con las revisiones médicas y exámenes de detección. Si usted enferma, no será de mucha utilidad para el paciente que sufre dolor.




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viernes, 23 de noviembre de 2007

Los médicos en formación ya tienen síntomas de "estar quemados"

Segundo artículo que nos acerca al Síndrme del Quemado o del Cuidador o de Burnout o Birn.out. En este caso nos informan de la precocidad de este síndrome.

El artúcylo fue publicado en EL SEMANAL DIGITAL.COM


STUDIO MÉDICO
Los médicos en formación ya tienen síntomas de "estar quemados"
Elsemanaldigital.com
Fatiga crónica, tensión, gastritis y úlcera, trastornos del sueño o desmotivación son sólo algunas de las huellas que deja el síndrome de "burn-out" entre la profesión médica.
15 de noviembre de 2007. Imprimir este artículo Enviar a un amigo Aumentar texto Reducir texto
DESGASTE MÉDICO
El 30% de los médicos y cuatro de cada diez enfermeras sufren el síndrome del burn-out en España.









La sanidad española está muy lejos de cuidar a sus médicos y profesionales sanitarios e incluso los que comienzan su formación presentan ya signos de desgate físico y mental.

Es una de las conclusiones que se desprende de un estudio realizado por médicos residentes de primer y tercer año de la Unidad Docente Barcelona Ciudad que se ha presentado este jueves en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC).

Según denuncian los propios médicos estos profesionales son uno de los colectivos más propensos a padecer este síndrome y combatir sus síntomas más habituales, como fatiga crónica, tensión muscular, gastritis y úlcera, trastornos del sueño, desmotivación, cinismo, hipercrítica hacia los compañeros de trabajo, ansiedad o depresión.


La acumulación de tareas y la presión asistencial bajo la presión de plazos de tiempo impuestos por los gestores sanitarios son algunas de las causas de este desgaste.

Aunque puede aparecer en cualquier momento, el síndrome de burn-out tiene más incidencia a partir de los cinco años de realizar la misma tarea. Los primeros signos denotan una disminución de la producción, una tendencia a la desorganización y un agotamiento emocional.

Para prevenirlo, los especialistas recomiendan incrementar la vida extra-laboral y los vínculos sociales, adquirir nuevos conocimientos (cursos de formación o colaboraciones), asumir mentalidad de grupo, incorporar actividades de entrenamiento en la resolución de problemas o establecer niveles de responsabilidad.

"Efecto Don Quijote"

Durante la jornada celebrada en la OMC el neuropsiquiatra del Instituto Catalán de Salud Jorge Luis Tizón denominó este síndrome como "un trastorno psicopatológico influenciado por los factores laborales". También resaltó su mayor incidencia en colectivos como la enseñanza o las profesiones sanitarias, afectando a un 30% de los médicos y a un 30-40% de los profesionales de enfermería.

Otros expertos, como la doctora en psicología de la Universidad Autónoma de Madrid Macarena Gálvez, definieron el burn-out como "un problema de salud pública y un factor de riesgo psicosocial". Gálvez señaló que la prevención es la asignatura pendiente de este síndrome del que el agotamiento es la dimensión que más lo define, pero no la única.

Por su parte el psiquiatra José Carlos Mingote, habló del "efecto Don Quijote" para referirse al choque que experimentan los profesionales cuando se enfrentan por primera vez a la dura realidad de la medicina y van cargando con un peso que los acaba por desbordar. Mingote reclamó una modificación de los estudios de pregrado para que se incluya también una formación en psicología médica que les forme para tratar con personas.



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