Un punto de encuentro para aquellos que sufren cualquier forma de dolor crónico en su propio cuerpo y para quienes lo sufren como pareja, familiares, amigos o personal médico y sanitario. Un lugar abierto a quien desee exponer su caso o estudios o consultar sus dudas o realizar encuestas específicas o desahogarse… cómo y cuándo se quiera.

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martes, 6 de abril de 2010

Los fármacos que incrementan el riesgo de caída en los ancianos

Otro artículo sobre el dolor crónico en ancianos (elmundo.es); en este caso en relación a las caídas que pueden provocar los fármacos.


Los fármacos que incrementan el riesgo de caída en los ancianos

  • Los antidepresivos y los sedantes son los medicamentos que generan más problemas
  • Las caídas y sus complicaciones son la quinta causa de muerte en el mundo
  • El 30% de las personas mayores de 65 años se cae al menos una vez al año
Un anciano en silla de ruedas. (Foto: EL MUNDO)

Un anciano en silla de ruedas. (Foto: EL MUNDO)


MADRID.- Caídas y lesiones, algunas tan críticas como la rotura de cadera, son frecuentes en la vejez. Estos incidentes constituyen un problema de salud pública, a menudo, infravalorado pero de gran importancia, ya que constituyen la quinta causa de muerte en el mundo desarrollado. Ahora, dos estudios muestran los factores involucrados en estos problemas.

Una investigación, publicada en la revista 'Archives of Internal Medicine' y dirigida por John C. Woolcott y Carlo Marra, miembros de la Universidad de British Columbia (UBC) en Vancouver (Canadá), llevaron a cabo un meta-análisis de 22 estudios publicados previamente en los que participaron 79.081 pacientes mayores de 60 años para indagar si la ingesta de fármacos guarda relación con las caídas, un problema al que se enfrentan al menos una vez al año el 30% de las personas mayores de 65 años. Estos eventos están, según el estudio, detrás de un 85% de los ingresos hospitalarios relacionados con lesiones y son la causa de más del 40% de las admisiones en residencias.

Al analizar los resultados, los autores del trabajo concluyeron que los antidepresivos muestran la mayor asociación estadística con las caídas, posiblemente porque los medicamentos de este tipo más antiguo tienen altas propiedades sedantes. Por otra parte, también se llegó a la conclusión de que los antipsicóticos-neurolépticos (a menudo utilizados para tratar la esquizofrenia y otras psicosis) y las benzodiacepinas (familia a la que pertenece el valium) también se encuentran significativamente relacionados con un mayor número de incidentes de este tipo.

"Estos hallazgos refuerzan la necesidad de una utilización racional de la medicación en la población anciana con riesgo de caídas", explica Carlo Marra, profesor de Ciencias Farmacéuticas en la UBC. "Alternativas más seguras como la orientación psicológica o los tratamientos más cortos o menos sedantes pueden resultar más apropiadas para ciertas afecciones", remarca.

Además, tal y como aclara este experto "los ancianos podrían ser más sensibles a los efectos de los medicamentos y menos capaces de metabolizar los fármacos, lo que conduce a efectos adversos que se convierten en caídas".

Sin embargo, no se probó que los analgésicos estuvieran estadísticamente asociados las caídas, aunque en opinión de Marra este hallazgo precisa de posteriores investigaciones. El resto de medicamentos estudiados fueron antihipertensivos (empleados para reducir la presión sanguínea), diuréticos, betabloqueantes (usados para tratar problemas coronarios) y antiinflamatorios no esteroideos como la aspirina y el ibuprofeno.

La prescripción de medicinas a las personas mayores se ha incrementado sustancialmente en la pasada década por lo que, como afirma Carlo Marra, determinar qué tipos de medicamentos están asociados con las caídas sigue siendo todo un reto, ya que los ancianos toman habitualmente muchas medicaciones para tratar múltiples trastornos, al tiempo que continuamente aparecen nuevos fármacos en el mercado".

El dolor intenso aumenta el riesgo de caídas

Por otra parte, un trabajo publicado por la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA) sostiene que los ancianos que presentan dolor en dos o más zonas de su cuerpo o un malestar severo intenso o que interfiera con sus actividades diarias son más propensos a caerse que aquellos que no lo sufren.

Dirigidos por Suzanne G. Leville, investigadora del Centro Médico Beth Israel Deaconess y de la Universidad de Boston (EEUU), los autores llevaron a cabo un estudio para determinar si el dolor músculo-esqueletal crónico está asociado con una mayor incidencia de caídas en los ancianos. El trabajo incluyó a 749 personas de 70 años o más y cuyo dolor fue evaluado mediante cuestionarios. Después, los participantes anotaron en un calendario las caídas sufridas durante un periodo de seguimiento de 18 meses.

El 40% de los participantes reveló padecer dolor en más de un área articular y un 24% sólo en una. A lo largo de año y medio se registraron un total de 1.029 caídas entre los participantes, el 55% de los cuales se cayó al menos una vez durante ese tiempo. El análisis indicó que aquellos con dolor en dos o más zonas o con un dolor muy intenso o que interfería en sus actividades cotidianas tenían una mayor incidencia de caídas.

Además, los investigadores advirtieron que existía una relación entre experimentar dolor severo con un riesgo de caída a corto plazo. "Por ejemplo, entre las personas que informaron de dolor severo o muy severo en cualquiera de los meses de su calendario las probabilidades de que se diera una caída el mes siguiente incrementaron un 77% respecto a quienes no lo sufrieron", explican. Así mismo, también quienes padecieron dolor muy suave vieron aumentadas las probabilidades de caerse.

Los autores sugieren que puede haber varios mecanismos para la relación molestia-caída, entre los que se incluyen posibles efectos neuromusculares del dolor, que pueden provocar debilidad muscular en la pierna o ralentización en la respuesta neuromuscular frente a una caída inminente. Además, podría producirse una alteración en la manera de andar por la adaptación al malestar continuado que causaría inestabilidad y deficiencias en el equilibrio.

Por otra parte, el dolor crónico puede distraer e interferir de alguna manera en la actividad cognitiva necesaria para impedir el accidente. "La evitación eficaz de una caída suele precisar de una maniobra física cognitivamente mediada" aclaran los científicos.

"La relevancia de este trabajo radica en la identificación del dolor crónico como un subestimado pero potencialmente importante factor de riesgo de caídas en ancianos. Es necesario un ensayo aleatorio controlado que determine si la mejora del manejo del mismo puede reducir el riesgo de caídas entre los pacientes mayores con dolor crónico", advierten.






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martes, 11 de diciembre de 2007

EL CLIMA AFECTA POCO O NADA A LOS REUMÁTICOS

Este artículo parece romper una creencia generalizada de que los huesos sentían con antelación incluso los canbios atmosféricos y má aún según las regiones. Discrepo un poco, aunque lo hago contra una información y sin tener acceso a la fuente. Pero hoy en día es normal topar con sendos estudios sobre el msmo tema que presentan resultados contrariamente distintos

Artículo publicado en EL DÍA DE TENERIFE -de la otra isla capitalina regional-.


Unos estudios revelan que el clima afecta poco o nada a los enfermos reumáticos

Las Palmas de Gran Canaria, EFE Estudios serios revelan que el clima afecta poco o nada a los reumáticos, según el reumatólogo Antonio Naranjo, quien indicó que la prevalencia de esta enfermedad es similar en España, afecta a todas las edades y el 22 por ciento de la población la padece en algún momento.

Naranjo manifestó que el clima puede influir en la sensación de dolor ligeramente y que el de Canarias no es especialmente malo, en una rueda de prensa que ofreció con motivo de la celebración mañana de los 20 años de funcionamiento de la Sección de Reumatología del Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria, de la que forma parte.

El jefe de Sección de la Unidad, Carlos Rodríguez, destacó que la reumatología sigue siendo una enfermedad poco conocida, pese a los avances que se han producido en los últimos veinte años, ya que es muy variada pues engloba a más de 100 patologías, como los distintos tipos de artritis, el dolor vertebral, las osteoporosis, la fibromialgia, las asociadas a las estructuras periarticulares y a los músculos.

El saber diferenciarlas es la "clave" para atajar estas patologías y acertar con el tratamiento adecuado, subrayó Rodríguez, quien recordó que la reumatología es el segundo tipo de enfermedad más frecuente entre los pacientes atendidos en los centros de salud, después de los catarros.

Las causas de esta enfermedad son muy variadas, desde problemas de sobrecarga mecánica a problemas asociados a la edad, a un componente genético o a enfermedades inflamatorias autoinmunes, señaló.

Además, recalcó que supone una causa importante de discapacidad física y laboral, por lo que provoca el mayor número de días perdidos en el trabajo y genera un alto coste económico.

Según un estudio efectuado en 2001 por la Sociedad Española de Reumatología, la artrosis, la lumbalgia y la osteoporosis son las patologías más prevalentes y afectan al 14,8 por ciento, al 16,4 por ciento y al 12,3 por ciento de la población adulta, indicó Rodríguez.

En Canarias, se calcula que 332.000 personas sufren artrosis, 296.000 lumbalgia y 68.000 osteoporosis.

Sobre los avances logrados en estos veinte años, Rodríguez destacó que el conocimiento de la evolución de la enfermedad es mayor, pues se efectúan diagnósticos precoces para reducir su avance y se colabora estrechamente con los centros de atención primaria para su detección.

Además, indicó que la aparición de los ecógrafos y los aparatos para efectuar densitometrías óseas para diagnosticar la osteoporosis han ayudado a diferenciar las enfermedades reumatológicas, y que poco a poco la sección se ha ido especializando.

Rodríguez también se refirió al avance que ha supuesto la creación en 2001 del hospital de día de reumatología, ubicado en el Negrín, pues cuenta con una unidad de dolor que atiende a unos 400 enfermos anualmente que se les somete a distintos tipos de terapia, y que es referente en todo el Archipiélago.

Entre las terapias que aplica, destacó la biológica por los logros conseguidos en el tratamiento de las enfermedades reumáticas inflamatorias, pues dijo que por primera vez se ha conseguido frenar la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.

Naranjo anunció que la sección contará el próximo año con una nueva unidad de artritis precoz, que permitirá efectuar un rápido diagnóstico en los pacientes que sufren esta enfermedad que afecta al 0,5 por ciento de la población, en la que el tiempo es un factor primordial para luchar contra ella por su gravedad y por sus efectos irreversibles.

Según los datos facilitados por Rodríguez, la sección de Reumatología del Hospital Doctor Negrín, que está integrada por siete facultativos y por personal de enfermería que desarrolla un programa de control de los pacientes fundamental, atiende a 11.000 consultas al año y no presenta lista de espera.





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miércoles, 5 de diciembre de 2007

SÍNDROME DEL CUIDADOR: Dolor crónico, una carga compartida

SÍNDROME DEL CUIDADOR: Dolor crónico, una carga compartida

Reproduzco un artículo del diario digital panameño PRENSA.COM el cual recomiendo personalmente porque puede ser de gran utilidad para pacientes, familiares y personal médico y sanitario. Por mi propia experiencia, afirmo que, probablemente, de haber recibido esta información mucho antes, la realidad hubiera sido muy distinta y se hubiera sobrellevado mejor el dolor en todas sus facetas.

Deseo que, al menos, tenga utilidad para quien todavía esta a tiempo.



Dolor crónico, una carga compartida


Martes | 27.11.2007


Por: Jane E. Brody

The New York Times News Service


LA PRENSA
A menudo, el dolor crónico es un problema familiar. probablemente sufrirán todas las personas con quienes viven y a quienes aman. La frustración, ansiedad, tensión nerCuando la gente experimenta dolor incesante,viosa y depresión que a menudo acompañan al dolor crónico también pueden afligir a familiares y amigos que sienten impotencia para brindar ayuda.

Los integrantes saludables de la familia a menudo están agotados a causa del trabajo excesivo tras asumir los deberes de la persona adolorida. Suelen tener poco tiempo y energía para amigos y otras diversiones, y quizás se angustien profundamente con respecto a cómo hacer que el presupuesto alcance, a medida que los gastos aumentan y los ingresos familiares se reducen.

Es fácil ver cómo los temperamentos pueden explotar a la más mínima provocación. La combinación de sufrimiento que no se alivia, por un lado, y la constante tensión nerviosa y fatiga sobre los otros, por la otra, puede ser sumamente volátil, incluso entre las parejas que más se quieren; además, sus pesadas responsabilidades a menudo se tornan incluso peores con una reducción en la intimidad.

“Los familiares muy rara vez son considerados por los médicos que atienden el dolor”, comentó Dennis C. Turk, investigador especializado en manejo del dolor por la Universidad de Washington, en Seattle. “No obstante, en un estudio, sí encontramos que los familiares estaban hasta cuatro veces más deprimidos que los pacientes”.

Con todo, expertos en dolor destacan lo mucho que familiares y amigos pueden hacer por mejorar la situación.

El primer paso consiste en reconocer que el dolor crónico no es un problema individual. Haga saber al paciente que ustedes están juntos en esto y lo combatirán de la misma forma. Cuando el paciente se muestre irritado y con altibajos en su humor, intente no tomarlo personalmente.

El segundo paso involucra el mayor aprendizaje posible con respecto a la condición y cómo tratarla. Quizás no sea posible eliminar el dolor, pero con frecuencia hay maneras de reducirlo. (Vea la columna de la semana entrante acerca del tratamiento para el dolor crónico.)

Algunas de las ideas más abajo fueron adaptadas del Manual Familiar de la Asociación Estadounidense sobre Dolor Crónico, escrito por Penney Cowan, el fundador de la asociación y su director ejecutivo.

LA PRENSA
“Veinticinco por ciento de los telefonemas que recibimos son de familiares que buscan ayuda”, dijo Cowan, en una entrevista de la semana pasada. “Los familiares sencillamente están tan aislados, controlados, frustrados, agobiados por la culpa y confundidos por el dolor crónico como la persona que sufre el dolor”.

Reconozca sus sentimientos. Quizás usted se sienta culpable por no ser capaz de aliviar la dura situación de alguien que usted ama. Quizá sienta ansiedad con respecto a problemas financieros.

A lo mejor usted está alterado por las reacciones de otras personas, mismas que pudieran carecer de una comprensión con respecto al dolor crónico e insinúan que el paciente se está haciendo el enfermo; fingiendo el dolor para evitar el trabajo o responsabilidades familiares. En momentos en que más falta hace la comprensión y el respaldo de otros, ellos pudieran no ser receptivos e incluso llegar a la hostilidad.

No obstante, la reacción más común es el resentimiento, a causa del retiro del afecto del paciente y la intimidad sexual, el inacabable cuidado que requiere el paciente, la necesidad de sumar las responsabilidades del paciente a las suyas propias, la declinación o pérdida de la vida social, así como el tiempo que pasa con amigos. Probablemente usted resienta el hecho de tener que abandonar un estilo de vida que disfrutaba o los planes para el futuro.

Si el paciente era el ganapán de la familia y ahora es incapaz de trabajar, quizás usted tenga que encontrar un empleo y hacer, al mismo tiempo, la mayoría o todos los deberes del hogar y cuidar del paciente. El agotamiento crónico puede acabar con su temperamento justo como puede hacerlo con su salud.

En verdad es fácil reaccionar a este tipo de sentimientos en formas que resultan destructivas emocionalmente. Reconocerlos puede ayudarle a manejarlos con mayor éxito.

Ayude al paciente a mantenerse involucrado. El dolor crónico puede despojar de sus capacidades y habilidades a quienes lo padecen, así como obligarlos a ser cuidados por terceros, lo cual los deja sintiendo que no valen nada y con el sentimiento de culpa por no contribuir al bienestar familiar. Sea que o no usted la persona principal o intermitente en cuanto al cuidado del paciente, también es importante que no contribuya a los sentimientos de impotencia.

Motive a los pacientes a fin de que participen tan plenamente como sea posible en los planes y actividades familiares, deberes del hogar, discusiones y decisiones. Quizás ellos ya no puedan trabajar en el jardín, pero aún podrían ser capaces de ayudar en la cocina, poniendo la mesa, lavando platos, cuidando de los niños, en el manejo de las finanzas familiares, haciendo telefonemas o compras por teléfono. Cuando un paciente se siente útil, es posible apuntalar su autoestima, así como su humor.

LA PRENSA
“Por cada acción que la persona con dolor dice que ya no puede llevar a cabo, destaque algo que él o ella sí pueda hacer”, sugiere el manual de la asociación sobre el dolor.

No se convierta en un mandadero. Los pacientes con dolor crónico deben ser motivados a hacer cualesquier cosa que puedan hacer por sí mismos. Es importante que usted aprenda a distinguir cuándo es momento de intervenir y cuándo debe mantenerse al margen. Reconozca las capacidades y limitaciones del paciente considere una evaluación por parte de un terapeuta ocupacional; además, deje que el paciente participe en actividades diarias y en su propio cuidado en la medida de lo posible.

Comuníquese. “La comunicación abierta, en ambos sentidos, es crucial para manejar eficazmente el dolor crónico”, dijo Turk, de la Universidad de Washington. “Los familiares necesitan saber cómo pueden ser de ayuda y qué podría resultar hiriente”.

De no lograrse una comunicación honesta y abierta, puede surgir un cáncer en la relación, sea con un cónyuge, padre o hijo. Si el dolor crónico ha alterado los planes familiares, conversen para alcanzar un reordenamiento de las prioridades. Quizá sea posible hacer más de lo que usted cree.

Usted tiene el derecho a decir que está cansado y necesita descansar, que necesita un respiro de la rutina, no vaya a ser que termine quemándose, y que usted necesita mantener amistades e ir en pos de actividades que disfruta fuera del hogar, de cuando en cuando.

De manera similar, el paciente tiene el derecho y la responsabilidad de expresar temor, decepción, culpabilidad y malos sentimientos con respecto a la conducta de algunas personas, así como gratitud por la ayuda que usted y otros le proporcionan.

Pregúntele al paciente de manera periódica de qué le gustaría hablar o hacer con usted. Además, intente no morder el anzuelo cuando el paciente se muestre crítico o lo censure a usted pese a todo lo que hace. Con mayor frecuencia, usted no es realmente el blanco. Con todo, quizás no haya alguien más con quien el paciente se sienta seguro para expresar su ansiedad o sufrimiento.

Cuide de usted mismo. Reúna toda la ayuda que pueda entre familiares y amigos. Los niños mayores pueden limpiar la casa y preparar comidas. Amigos y parientes que ofrezcan ayuda pueden colaborar en tareas que coincidan con sus capacidades, incluso si solo es acompañando al paciente a una cita con el médico. Si ellos no la ofrecen, pídala.

Cuando sea necesario, contrate a terceros, incluidos adolescentes del barrio, para que permanezcan unas cuantas horas o cuiden al paciente con cierta regularidad, de forma que usted pueda salir un rato.

No pase por alto su propio bienestar físico. Coma bien y de manera regular, duerma suficientes horas y haga ejercicio con regularidad. Asimismo, asegúrese de seguir con las revisiones médicas y exámenes de detección. Si usted enferma, no será de mucha utilidad para el paciente que sufre dolor.




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domingo, 30 de septiembre de 2007

NUEVOS ENLACES VARIOS

Indagando en internet hallamos nueva información que puede sernos útil:

Síndrome de Dolor Crónico de La Biblioteca de Salud GEX

Factores biológicos posiblemente asociados al dolor crónico

EL DOLOR EN PERSONAS MAYORES

DOLOR MANDIBULAR


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