Un punto de encuentro para aquellos que sufren cualquier forma de dolor crónico en su propio cuerpo y para quienes lo sufren como pareja, familiares, amigos o personal médico y sanitario. Un lugar abierto a quien desee exponer su caso o estudios o consultar sus dudas o realizar encuestas específicas o desahogarse… cómo y cuándo se quiera.

miércoles, 31 de marzo de 2010

EL CEREBRO NO DISTINGUE ENTRE DOLOR FÍSICO Y EMOCIONAL: ¿ES CIERTO EN LOS CASOS DE DOLOR CRÓNICO MÁS GRAVES?

Hoy ando de comentarista por la red. Ahora le toca al artículo del blog de Punset al que me refería en dos entradas atrás:

Autor: Eduard Punset 7 Febrero 2010

Importa más el impacto de los sentimientos abstractos que los físicos y concretos de la sed o el hambre. Los dolores causados por motivos sociales –como un desamor– o los placeres de igual naturaleza –como aprobar una oposición– activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo.

Se está confirmando, pues, una sospecha que teníamos muy pocos en el sentido de que el cerebro trata con la misma deferencia o indiferencia, según se mire, experiencias sociales y abstractas como una falta de reconocimiento social y conductas físicas tan concretas como saciar el hambre o morir de sed. (...)"


Mi comentario es el siguiente:

"Sí, teóricamente estoy de acuerdo, pero como indica Perséfone (comentario 2), ¿qué ocurre con el dolor crónico? Insisto un poco.

El dolor crónico se refleja también en otras zonas: produce en muchos casos depresión y ansiedad; desarraigo social, aislamiento; problemas o pérdida de pareja; problemas familiares; problema de credibilidad respecto a su -o nuestro- sufrimiento por cercanos y algunos médicos el miedo que tienen muchos profesionales en recetar opiaceos, incomprensión, pasar por muchos médicos y pasar los años sin respuestas; problemas laborales, desempleo, bajas, jubilación, pérdida de un negocio o empresa familiar por no poder atenderlos, problemas económicos, deudas, no poder recibir terapias no cubiertas por las unidades de dolor, como la acupuntura o la natación; pérdida de neuronas, de memoria; efectos secundarios de los medicamentos; tendencia o deseo al suicidio; efectos adversos sobre la sexualidad, ausencia de ella, discapacidad; problemas de sueño, de su calidad y de insomnio; dependencia a los fármacos, delirio, aturdimiento, incluso -yo no, por fortuna- alcoholismo en muchos casos; adicción a internet... A todo ésto se le suma el coste que supone para las empresas y al Estado.

Busco terapias, intento aplicarme éso que denominan auto-ayuda psicológica. practico la PNL, la relajación, la meditación, musicoterapia, leo y estudio -ciencia, literatura, política, filosofía: no he perdido la curiosidad, éso sí-, escribo para mí y varios blog, administro un blog sobre el dolor crónico -El Faro del Dolor (no sufras sol@ y en silencio), http://farodeldolor.blogspot.com/- y una página en facebook, veo documentales o programas como REDES, comedias, películas interesantes, algún programa de humor -donde usted aparece a menudo, por cierto- y nada de programas convencionales o masivos -vamos basura-...

Pero, como no puedo llegar ni al portal del edificio, sólo trato con mi madre -con la que, por cosas de la infancia y adolescencia temprana, hace años que apenas nos soportamos, pero tuve que regresar a vivir a su casa por las deudas y, por lo tanto, cambiar de ciudad a la fuerza, con lo que conlleva en lo poco social que me quedaba- y mi hija de siete años -la única alegría, el único estímulo positivo en lo emocional, por ello vivo aún-. Casi todo el día es soledad y, a menudo, ni subo la persiana. A pesar de los opiaceos -incluidos parches de mórficos- o del medicamento lyrica, el dolor es un continuo que te corroe y que aumenta -por acostumbrarse a las drogas-, del que te dicen que no tienes cura ni más remedio que el farmacológico. Y uno quiere salir, pero no puede, o relacionarse, pero no hay nadie. E intentar cada día que la existencia no gire en torno al dolor, mas casi siempre es en vano. Como digo, sólo sigo vivo por mi hija. No es mi caso, tras tantísimos años -la pesadilla comenzó hace veintiseis años-, no es aplicable o cierto del todo aquello de Buda de que "El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Más cerca de la verdad, a mi entender y padecer es "Cuando el dolor es insoportable, nos destruye; Cuando no nos destruye, es que es soportable" (Emperador Marco Aurelio) o "Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ella" Antoine Apollinaire). Más todavía si al dolor lo acompañan horribles latigazos eléctricos y espasmos musculares impredecibles y no del todo controlables y que traen otro tipo de dolor, el neuropático, más horrible que el miofascial.

Eso demuestra que lo afectivo es una posible tabla de salvación. También es cierto que la empatía, el preguntarte cómo te sientes, una palabra de ánimo, una caricia -todas ausentes en mis días-, estar en compañía de alguien hace mucho bien. Pero el problema del dolor crónico severo reside en que suele ocurrir que aglutina también a otros dolores y problemas que, repito, afectan a otras áreas cerebrales.

Se está insistiendo en las investigaciones mediante la resonancia magnética funcional y estudios genéticos y sobre los péptidos opioides, pero por lo que sufro y he leído de otros países, la medicina pública -ya lo experimentó usted- queda muy lejana de esos avances y, aún peor, de la persona, del -nunca mejor dicho- paciente. Y creo que se deberían destinar más recursos a este problema que afecta, en alguna u otra medida al 11% de la población española. De hecho, creo que no ha sido tratado concretamente ni en Redes ni en ninguno de los blogs del proyecto y creo que sería una interesante aportación, más aún con la repercusión mediatica y peso social que ahora, por fin ha logrado.

Se trata de un síndrome multidisciplinar en el que, en los casos más graves -y, por consiguiente, ajenos a la mayoría-, es muy difícil manejar las emociones o lograr que la mente alivie lo suficiente: un caso digno de estudio. No nos olvide, Sr. Punset: le estaremos eternamente agradecidos. De especial importancia puede ser tratar la influencia de los péptidos opioides -dopaminas y cefalinas- y la manipulación genética, que nos podrían llevar a un mundo sin dolor pero sin depender de narcóticos.

Gracias por llegar hasta aquí en su lectura. Reciba un afectuoso saludo"
.
Espero y deseo que os haya sido de utilidad. En el fondo todo ésto de los blogs se resume en la búsqueda de empatía. ¿Me equivoco? Me gustaría también saber qué opináis.




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